BRUNO FALCK EN HONDURAS (IV)

Anales Históricos

----

PARTE IV

Melba Falck Reyes (*) 

Bruno Falck y María Carlota Contreras de Falck

La partida de Bruno

El año de 1939 marcó el inicio de una etapa sumamente difícil para la familia. A Bruno le fue diagnosticado cáncer en la mejilla y tuvo que trasladarse a Guatemala para someterse a una operación en el Hospital Americano. Para esa época, de acuerdo con los relatos de los hijos mayores, Bruno había perdido todo su patrimonio. En Guatemala, dada la gravedad de la enfermedad, los médicos le aconsejaron trasladarse a Alemania para tener acceso al tratamiento adecuado. Y como me lo refirió la abuela Carlota, cuando Bruno le comunicó que iría a Alemania a curarse de su enfermedad, ella, que se encontraba planchando en ese momento, le contestó: “está bien Bruno” y siguió planchando con el corazón destrozado por dentro, pero sin mostrar su dolor para no abrumar más a Bruno. ¡Qué valor de mujer! Emil, que tenía 16 años, le manifestó su deseo de acompañarle, a lo que Bruno respondió: “No Emil, tú te quedas a cargo de la familia”.

Así, ante la enfermedad de Bruno y la precaria situación económica por la que atravesaba la familia, María Carlota tomó la difícil y valerosa decisión de trasladarse con sus hijos a Tegucigalpa para trabajar y ganarse el sustento familiar. Mal vendió la casa de la Trinidad y con su parvada se trasladó “por cordillera” a Siguatepeque, donde los esperaría Emil. El trayecto desde Santa Rosa se hacía en mula. Pasaron por La Esperanza, en el Departamento de Gracias, adonde se encontraron con la prima Sarita. De allí se dirigieron al poblado de Jesús de Otoro, hasta llegar a Siguatepeque. En la travesía de seis días aproximadamente, cruzaron el río Higuito, afluente del Ulúa, a través de un puente colgante. Era costumbre, para evitar el pánico, que al cruzar el puente se vendaran a las mulas y a los niños. Y así lo hicieron; aunque se llevaron un enorme susto, pues la pobre Edith se desplomó de su mula. En Siguatepeque se reunieron con Emil y emprendieron el camino a Tegucigalpa en una “Baronesa”, legendario transporte entre ciudades cuyo nombre se originó, cuenta la historia, por el título de nobleza que poseía la esposa del mecánico que adaptó los camiones Ford a ese tipo de transporte. La Baronesa en que viajaron los Falck-Contreras era propiedad de los ingleses Dean y de Don Julio Lozano.

Bruno, desde Guatemala, emprendería el largo viaje a Alemania, pasando por Tegucigalpa para despedirse de su adorada familia. Era el mes de marzo de 1940. El largo periplo implicaría viajar en avión desde Guatemala a Tegucigalpa y de allí a Panamá, donde se embarcaría rumbo a Europa. En esta porción del viaje, que se prolongaría por un mes, la colonia alemana le apoyó económicamente. Al llegar a Génova, su hermano Werner, que era ingeniero de los ferrocarriles, le consiguió un vagón especial para llevarlo hasta Berlín, donde todavía no estallaba la guerra.

En Berlín fue hospitalizado y estuvo al cuidado de su hermana Gertrud. Inicialmente fue sometido a “una gran operación”, después de la cual había escrito a su amada Carlota, “estaba de buen ánimo y hasta tarareaba canciones”, le decía Gertrud a Carlota en una carta fechada el 29 de agosto de 1940. Después siguieron las radiaciones y comenzó el deterioro de su salud. Así, Gertrud escribe a su cuñada: “La enfermedad sigue avanzando. Desgraciadamente los poderes del ser humano están limitados. Bruno está en el hospital y se encuentra en las mejores manos. Se hace todo para salvarlo. A pesar de no ver una mejoría, seguimos teniendo esperanza. Mi querida Carlota, me hubiera gustado escribirte algo más alentador, pero también me importa decirte la verdad”. Y después de preguntarle por los hijos, Gertrud, concluye: “Independientemente de los que el destino nos exija, -aunque muchas veces parezca intolerable- mi querida Carlota, lo tenemos que enfrentar y en el momento dado tendremos también la fuerza para soportarlo. Nosotros podemos entender muy bien tu situación actual, que no es nada fácil. Pero por el bien de los hijos siempre tienes que ser fuerte. La vida significa luchar y llevar nuestra carga. Así lo quiere la providencia. Muchas veces, pasados los tiempos, reconoceremos porque tuvimos que sufrir tanto. A pesar de la gran distancia que nos separa, no estarás abandonada… Recibe saludos muy entrañables de Bruno”.

El 13 de septiembre de 1940, Bruno fallecía en el hospital de Berlín acompañado por sus hermanos. Fue sepultado en esa ciudad. María Carlota y los hijos recibieron la noticia hasta un mes después, dadas las dificultades imperantes por la Segunda Guerra Mundial. Así describió María cómo fue la despedida de Bruno:

Último ¡Adiós!

A mi esposo Bruno

 

En el aeropuerto Toncontín

 

Lucía la mañana; y yo con mi pajarada;

precipitadamente, fuimos al Aeropuerto

todos emocionados, ansiosamente

alzando la mirada, vimos, cómo el avión

planeando en cielo abierto.

 

Desde las ventanillas escrudiñó, el viajero

la alegría en los hijos; mi congoja suprema.

 

Bajó grada por grada, se encaminó ligero

como quien pone el alma en un triste poema.

 

Llegó a todos los hijos, mañana de su infancia;

me trajo a mí, una rosa de exquisita fragancia:

y a cada hijo trajo, su amor en cada beso.

Subió al avión de nuevo. Era su despedida.

Un llanto silencioso, nos puso a todos fijos.

Un pesar, como plomo, abrió en mi alma una herida.

Se fue dejando a todos sus virtudes, para sus propios hijos.

 

¡Que soledad aquella! ¡cuando todo se ha ido!...

¡Que estéril la esperanza y ¡que duro es estar sola!

con el recuerdo todo se ha ido, menos el amor,

allí no encontró el olvido

como golpea el mar estrujando la ola.

 

Yo sabía que él iba a encontrarse en la guerra;

pero lleno de fe confiaba en la potencia

de Alemania, de su sabiduría -bien- de su propia tierra

esperanza suprema, sostén de la existencia.

 

Y pasaron los meses; y pasaron los días;

larga espera fue siempre, en llegar la noticia.

Y al llegar el correo, las cartas, no eran mías,

ni eran míos los sueños, ni mía la justicia.

 

En mi patria mandaban los duros esclavistas

los crueles, los que osaron aplastarnos entre las negras listas.

La República herida con la justicia rota.

El todo lo sabía, de leyenda o de historia

y por eso buscaba salud en su Alemania

y esperaba la paz, pero con la victoria

para su noble pueblo; para su Alemania

vida de su vida.

 

Y escribía en sus cartas: “cuando ya las campanas

de la paz redoblen las sonoras torres triunfales

y cuando las esperanzas dejarán de ser vanas

que será cuando todos seremos siempre iguales”.

 

Bruno: ahora me acompaña únicamente el llanto

como siempre mis ojos enfermos y cansados

levantando los puños de su esfuerzo gigante,

soy la mujer sufrida, a quien quisiste tanto

la madre de tus hijos, por ellos consolada.

Tu nombre será siempre orgullo en el hogar.

El vaso de indulgencia, que diste con razón

donde el himno a tu patria, tu solías cantar

buscando siempre asilo, junto a mi corazón. 

La Familia Falck-Contreras de paseo, María Carlota y Bruno, Ana María, Emil, Carlotía, Irma y Nelly. Trinidad, Copán, 1931.

A partir de entonces, la vida de María Carlota sería una lucha constante por sacar adelante a su familia, sin el apoyo de su marido, consolada por sus hijos.

María Carlota y Bruno, compartieron la vida por casi dos décadas. Diez hijos fueron el fruto de su amor. Dos almas inquietas, aventureras, brillantes, valientes, se encontraron en un pueblito remoto de Honduras y al unir sus vidas, dieron origen a una hermosa familia. Cuando Bruno falleció, Emil, el varón mayor tenía 17 años y Werner, el hijo más chico, apenas tenía cuatro años. María Carlota no volvería a casarse, “no quería darles un padrastro a sus hijos”. En la adversidad, salió a relucir su gran espíritu luchador apoyado en una fe inquebrantable en Dios. Todos sus hijos, menos Greta, llegaron a obtener títulos universitarios, siempre amparados y apoyados por la fortaleza de su madre y por el recuerdo y admiración a su padre.

(*) Fuente: Una Contreras no se rinde: La Historia de María Carlota Contreras de Falck, Guadalajara, Jalisco, México, 2025.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Contracorriente: ¡MEL NO ENTREGARA EL PODER!

Contracorriente: MEL, GOLPISTA PERSISTENTE

Contracorriente: LOS “HIJOS” DE MEL, ¡ENSILLAN SUS CABALLOS!