COMENTARIOS AL LIBRO ABEL SÁNCHEZ DE MIGUEL DE UNAMUNO

Oscar Aníbal Puerto Posas

1. Datos sobre el autor

Miguel de Unamuno y Jugo, es una figura indispensable en la literatura española. Ninguna persona de mediana cultura ignora al celebérrimo rector de la Universidad de Salamanca.

Miguel de Unamuno, nació en Bilbao el 29 de septiembre de 1864 y murió en Salamanca el 31 de diciembre de 1936. A la edad temprana edad de 27 años, ganó por oposición la cátedra de griego en la Universidad de Salamanca. Unamuno, honró a la Universidad de Salamanca. De múltiples maneras le dio enorme brillo a la universidad que rectoraba. Al punto que es imposible concebir la Universidad de Salamanca, sin acudir al nombre Miguel Unamuno. De la misma forma, es imposible concebir a don Miguel de Unamuno, sin que acuda a nuestra mente la preclara Universidad de Salamanca.

Unamuno, en acto histórico, sin dejar de lado su profesión helenista, incursionó con aserto en otros campos del conocimiento. Al punto de ser el escritor más importante de España en el siglo veinte; ahora bien, su personalidad no tiene menos interés que su obra. Unamuno, no se encerró en una torre de cristal. Fue un varón afecto a la vida pública. Su independencia de criterio, le ocasionó dificultades. Como todo abanderado de las causas justas, al oponerse a la Monarquía y la dictadura de Primo de Rivera. Este lo privó de su cátedra y lo confinó en la isla de Fuerteventura (Canarias). Logró trasladarse a Francia y regresó a España al caer el dictador. Volvió a ser Rector; también fue presidente del Consejo de Cultura y diputado en las cortes constituyentes, mas no por ello dejó de fustigar a los gobernantes. Ensayo y artículos es lo que más escribió. Su obra fue copiosa. Unamuno fue un intelectual a tiempo completo. “Ensayos” (7 vol.). “Vida de don Quijote y Sancho”; “Mi religión y otro ensayo”; “Soliloquios y conversaciones”; “Contra esto y aquello”; “Andanzas y visiones españolas”; “Del sentimiento trágico de la vida y otros”. En verso: Poesía; “Rosario de sonetos líricos”; Novelas: “Paz en la guerra”; “Abel Sánchez”, “Niebla”; “Tres novelas ejemplares y un prólogo”; “San Manuel Bueno”, “Mártir y tres historias más”. Le señalo un defecto que no aporta ideas constructivas. Pero algo positivo hizo: inquietar, hacer pensar… y ya esto es suficiente. Algo que no logran todos los autores.

2. Abel Sánchez (“Una historia de pasión”)

La trama es sencilla. Abel Sánchez y Joaquín Monegro, eran amigos de larga data. Su relación comienza con la infancia de ambos. Al parecer, procedían de familias acomodadas. Eran, valga el hondureñismo: “uña y carne”. Al término de sus estudios básicos (secundaria incluida), buscaron rutas distintas. Abel Sánchez, tenía el talento bello de la pintura. Abrió un estudio y poco a poco, alcanzó la fama. Joaquín Monegro, se hizo médico y médico con clientela. Tanta que le impidió un sueño de juventud: la investigación científica. Ambos escalaron cumbres: Abel Sánchez, como pintor de altos vuelos y Joaquín Monegro, como médico con fama. En la novela no se pasea la sombra falaz de un distanciamiento. Eran -así los dibuja Unamuno- como dos hermanos. Pero, al llegar a la nubilidad, ocurre un suceso impredecible. Joaquín tenía una prima bella a más no poder. Helena, así se llamaba. (Helena con H). Joaquín -ya médico- la pretende. Ella le da vanas esperanzas: “déjame pensarlo”. En esa situación, entra Abel en escena. Joaquín con orgullo y jactancia, le presenta a su prima. Abel queda hechizado. Con una ventaja a su favor. Abel era un caballero refinado. Su amigo del alma, en cambio, se alejaba de esas cualidades: era torpe, pacato y poco comedido. Abel llevó al altar a la bella Helena. Fue un romance peculiar. La hizo posar, mientras él, pincel en mano la retrataba. Hizo, con semejante modelo, su obra maestra. A la belleza de Helena, Abel le agregó elementos sugestivos que solo existen en la psique de los artistas. Joaquín, al contrario, se llenó de envidia contra su amigo. Si bien lo disimuló. Abel y Helena, tuvieron un niño: se llamó Abel, como su padre. Joaquín encontró pareja. A la cual nunca amó. 

El corazón humano no puede albergar pasiones antípodas: el amor no congenia con el odio. Joaquín Monegro, médico de profesión, odiaba, si bien lo disimulaba, a Abel Sánchez, pintor que pese a sus pocos años, ya atesoraba fama.

En ocasión de una exposición pictórica, Joaquín Monegro, pronunció un discurso bellísimo en elogio a su amigo de infancia Abel Sánchez. La prensa recogió fragmentos de la elevada oratoria. El libro, nos hace llegar a una conclusión: se puede elogiar a alguien; con el odio corroyéndole el corazón.

Joaquín, también procreó a una niña, la llamó Antonia. El tiempo que corre y no se detiene, ubicó en la vida a Abel hijo y a Antonia. Abel estudió medicina. Salió del campo artístico: se hizo médico. Abel Sánchez padre, llevó al consultorio de Joaquín a su hijo, para que hiciera de él un buen médico. Joaquín asumió con devoción la tarea. Vio en el chico al hijo que la vida le negó. De paso, descubrió que Abelito tenía discrepancias y resentimientos con su padre. Resentimientos, no odio. Abel el médico, se prendó de Antonia. Hubo boda. Por lazos de sangre. Abel Sánchez y Joaquín Monegro, fueron de la misma familia. A Helena no le agradaba su nuera, pero calló, en aras de las conveniencias sociales. Pese a todo lo dicho, el odio y la envidia de Joaquín Monegro no cesaron. Abel Sánchez, fue al consultorio de su amigo el médico, y éste lo ahorcó. El caso quedó impune. No era conveniente llevar a los tribunales un conflicto familiar. Es una interpretación personal. El autor dejó el episodio en suspenso…

***

Unamuno, amén de caracterizar muy bien a sus personajes, nos revela el misterio de la naturaleza humana. A veces, bajo el manto de la amistad, se cubre el odio. “De mala levadura está hecho el hombre”, escribió Rubén Darío (1867-1916). Príncipe de los poetas.

Bibliografía

- Miguel de Unamuno, Abel Sánchez, una historia de pasión, Editorial Guaymuras (cuarta reimpresión), marzo de 2014, Tegucigalpa, Honduras.

- UTEHA, Diccionario Enciclopédico, Tomo X, p.p. 454-455. México, 1952.

- Peter Boxall y José Carlos Maines, “1001 libros que hay que leer antes de morir”, Grijalbo, tercera reimpresión, Barcelona, España.

Tegucigalpa, junio 2026.

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