Cosas del español (95): EL CALÓ, UNA LENGUA FETÉN
Ilustración de una familia de gitanos andaluces del siglo XIX.
El caló da nombre a la lengua de los gitanos asentados en la península ibérica y en algunas áreas de Francia. Una palabra como fetén sirve de muestra de la aportación al español de una lengua que gozó de gran vitalidad en España durante el pasado siglo.
El caló (voz que propiamente significa ´negro´) es un dialecto derivado del romaní, una lengua del grupo indio propia de las comunidades gitanas que se expandieron por Europa y Asia, que ha recibido fuertes influencias de las lenguas con las que ha estado en contacto a través del tiempo. Se trata de una lengua mixta, en la que el léxico romaní se superpone a la sintaxis y la morfología de las lenguas romances peninsulares.
Pero si el caló debe su existencia, entre otras lenguas, al castellano, en sentido inverso, abundan en castellano palabras procedentes del habla gitana y ya asentadas en su léxico. De manera especial, pero no exclusiva, el caló influyo en el habla popular de Andalucía, región que en el siglo XVIII contaba con una nutrida comunidad gitana. La permeabilidad entre el caló y el vocabulario de germanías y jergas en mayor o menor medida vinculadas con los ambientes de la delincuencia dio lugar, a su vez, a un trasvase de términos que, junto con la popularización de lo andaluz, habría favorecido la penetración del habla de los gitanos en la lengua general, perdido ya el carácter críptico propio de este tipo de variedades lingüísticas.
Son muchos los términos que ejemplifican la vigencia del caló en el español. La voz camelo procede de camelar (´querer, enamorar´), que a su vez se deriva del sánscrito kāma, que significa ´deseo, amor´. En español alude al galanteo, pero también al engaño. Cate, que designa tanto un golpe como el suspenso, procede del caté caló, que significa ´bastón´ y está emparentado con una voz sánscrita, kāstha, ´madera´. Son vocablos de dicha procedencia canguelo (´miedo´), chaval (´niño, joven´), chingar, que tiene diversos significados, entre otros ´practicar el coito´, ´beber´ y ´molestar´, chungo (´malo´ o ´difícil´), currar (´trabajar´), diñar, con el significado de ´entregar´, pero que acompañado del pronombre enclítico se transforma en diñarla (´morir´), endiñar (´dar o asestar un golpe´), gachó (´hombre, individuo´), gilí (´tonto, lelo´), mangar (´robar´ o ´pedir´), molar (´gustar´), paripé, procedente de la voz caló paruipén (´cambio, trueque´), que el diccionario académico define en español como ´fingimiento, simulación o acto hipócrita´, parné (´dinero´), pinrel, que se refiere al pie del cuerpo humano, o pureta, derivada de la voz puré y que significa ´viejo, anciano´. Muchas de estas voces pasaron a América, donde en ocasiones han tomado nuevos significados.
En la actualidad, el caló se encuentra en regresión. Su uso se encuentra sobre todo restringido al ámbito familiar. La situación del bilingüismo entre el castellano y la lengua de los gitanos, el romaní, fue ahondando la desigualdad, en detrimento de la más débil de las dos.
(Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs., 240 y 241).

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