Cosas del español (97): UNA LENGUA MESTIZA: EL YOPARÁ

En el transcurso de los dos siglos que siguieron el desembarco de Colón en tierras americanas, se calcula que pasaron al Nuevo Mundo alrededor de quinientos mil españoles. A su llegada, encontraron cerca de cincuenta millones de indígenas y, especialmente en el sur y el centro del continente, una situación de clara atomización lingüística. Al tiempo que las acciones armadas y la transmisión de enfermedades desconocidas iban diezmando a los hablantes autóctonos, el empleo de algunas lenguas locales de extensión considerable como instrumento para la evangelización contribuyó de manera decisiva a acabar con el mosaico idiomático. Convertidos en lenguas francas entre grupos de diverso origen étnico y en forma de comunicación con los llegados del Viejo Continente, alcanzaron notable expansión el quechua, el náhuatl, el maya o el guaraní, lengua hoy oficial en Paraguay hablada también en zonas limítrofes de Bolivia y Argentina.

El uso del guaraní local en las reducciones jesuíticas de Brasil, Argentina y Paraguay favoreció que, en la competencia entre el idioma latino y el español, el primero no saliera tan mal parado como otras hablas vernáculas. Así, aunque el español penetró desde el primer momento en el guaraní original -con la introducción de términos indispensables para predicar el Evangelio y la eliminación de los relacionados con los cultos paganos que se pretendía erradicar-, tales alteraciones nunca le hicieron perder su estructura. Hoy es uno de los ejemplos de lengua indígena que, convertida en lengua general, comparte estatuto de cooficialidad con el español de un país hispanoamericano. Paraguay es un país bilingüe, y es precisamente este extremo el que diferencia el guaraní de otras lenguas autóctonas del continente, ya que su uso no queda restringido a las comunidades indígenas.

La convivencia del español y el guaraní ha generado una lengua mixta, coloquial, el yopará o guarañol, con la que se comunican buena parte de los paraguayos en el día a día. El término yopará (en su grafía original jopara) designa un guaraní un guiso típico elaborado a base de carne seca, maíz y porotos, entre otros ingredientes, y también es sinónimo de mezcla. Incorpora cierto matiz despectivo que aludiría a algo confuso y abigarrado, presente en la caracterización que hizo de este hibrido uno de los más célebres representantes de las letras paraguayas, Augusto Roa Bastos, que lo tildó de «horrendo dialecto» y «habla idiota».

No hay consenso acerca de la definición del yopará -la relación entre el guaraní y el español debiera entenderse como un continuo de límites imprecisos-, pero la influencia del español es muy significativa en el nivel léxico y menos importante en el morfosintáctico. No son pocos los autores que consideran que el yopará es una corrupción extendida del guaraní -un guaraní mestizo, por tanto-, que adaptaría léxico español a la morfosintaxis de la lengua autóctona original, incorporando también partes del discurso en español.

(Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs., 244 y 245).

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