GOTAS DEL SABER (143)

I

 

José María Medina Castejón

En los primeros meses de 1871, el Presidente de Honduras José María Medina, apoyado en tropas salvadoreñas dirigidas por el mariscal Santiago Gonzales, invadió El Salvador y derribo al gobierno de don Francisco Dueñas. Su lugar lo ocupó el mariscal Santiago Gonzales. “Este pagó mal al general Medina, porque no solo se negó a reconocer los gastos de campaña sino que al solo tomar el poder salvadoreño empezó a hostilizar a su aliado, entendiéndose con sus enemigos.” A principios de 1872 las relaciones entre ambos líderes estaban rotas. “Una delegación hondureña integrada por Céleo Arias y Teodoro Aguiluz, busco un arreglo pacifico; pero no pudo obtenerlo. También se efectuó una conferencia  en el Puerto de la Unión, pero también fue en vano. Un ejército salvadoreño comandado por el general Felipe Espinoza ocupo las plazas de Nacaome y Tegucigalpa, mientras el general Streber se apoderaba de Amapala, Medina se fortifico en Gracias y sobre esa ciudad avanzaron los ejércitos salvadoreños con los que venía Céleo Arias y los guatemaltecos que también habían invadido al mando del Presidente Miguel García Granados de Guatemala Ante estas amenazas José María Medina huyo a Gracias y los guatemaltecos y salvadoreños ocuparon la ciudad colonial. El mariscal Gonzales, Presidente de El Salvador y García Granados de Guatemala convinieron que marcharían de acuerdo y que tropas de ambos países se quedarían en Honduras protegiendo al nuevo gobierno que sustituiría al de depuesto de Medina. El 17 de junio de 1872, Céleo Arias instalo su gobierno en Comayagua y ese mismo día organizo su gabinete en la forma siguiente: Ministro de Relaciones Exteriores, general Ponciano Leiva; ministro de Gobernación y Justicia, Teodoro Aguilúz; Ministro de Hacienda Juan Nepomuceno Venero y Ministro de Fomento, Educación Pública y Negocios Eclesiásticos, el Presbítero don Miguel del Cid, el mismo que excomulgó al presidente José Santos Guardiola porque permitió la libertad de cultos, de conformidad con el tratado en virtud del cual Gran Bretaña le devolvió a Honduras las Islas de la bahía”. (Alexis de Oliva, págs. 171, 172)    

II

Marco Aurelio Soto Martínez

 “Terminada la guerra librada entre El Salvador y Guatemala y suscrito el Convenio de Santa Ana, celebrada el 8 de mayo de 1876, en el que se convino que los doctores Rafael Zaldívar y Marco Aurelio Soto ocuparían las presidencias de las repúblicas de El Salvador y Honduras, respectivamente, el general Ponciano Leiva, presidente de Honduras, dimitió del cargo en virtud del Convenio de Cedros, celebrado el 8 de junio del mismo año por influencia de Guatemala; en consecuencia, deposito el poder Ejecutivo en el licenciado don Marcelino Mejía, quien luego se lo resignó en el doctor Crescencio Gómez, y este en el general José María Medina, para resignarlo el 21 de agosto de año en el doctor Marco Aurelio Soto, que pronto inauguro su gobierno en Amapala”. (Alexis de Oliva, pg. 186)

III

 

“En el mes de junio de 1903 y en el que entonces se conocía como un lugar denominado La Lima, en el departamento de Cortes, a orillas del rio Chamelecón, se estaba completando una gran plantación de bananos que abarcaría, según  los planes hechos públicos, una extensión total de 2.500 manzanas. Ya por el tiempo indicado se habían sembrado cien manzanas y había tierra preparada para que Mr. J. M. Brewer y un socio suyo, propietario de la plantación, sembraran ciento cincuenta manzanas  más. El presidente Manuel Bonilla se encontraba satisfecho de esta y otras empresas más iniciadas por norteamericanos, de las cuales esperaba el, como todos sus contemporáneos, grandes beneficios para la economía del país, un amplio desarrollo del progreso general y un verdadero bienestar de las masas trabajadoras”. (Víctor Cáceres Lara, Astillas de Historia, pág. 130)

IV

Manuel Bonilla Chirinos

 “El 7 de junio era la fecha del cumpleaños del general Manuel Bonilla, Presidente de la República, el día que aprovechaban sus amigos y favoritos para hacerle demostraciones de amistad y cariño. En este 1905 era imposible ofrecerle fiestas y comilonas porque se encontraba ausente. En cambio, un grupo de los amigos más cercanos del mandatario se reunió para almorzar en el hotel Progreso, donde entre copa y copa y bocado y bocado de apetitosas viandas se recordó al amigo ausente y se le envió el siguiente mensaje: Tegucigalpa, siete de junio de 1905. General don Manuel Bonilla, San Pedro Sula. En estos momentos tomamos una copa de Champagne a la salud del Jefe Prestigiado, del Republica Modelo y del Gobernante progresista que ha iniciado para Honduras una era de paz y de verdadera prosperidad. Entre los firmantes figuraban algunos miembros del Partido Liberal que dos años más tarde estarían en el otro lado diciendo linduras del negro Manuel Bonilla”. (Víctor Cáceres Lara, pág. 233)

V

 

Dr. Fausto Dávila

“El 17 de junio de 1905 a las seis de la mañana, después de un mes y medio de permanencia en San Pedro Sula, el General Manuel Bonilla salió de esta ciudad con destino a la aldea de Pimienta en compañía del doctor Fausto Dávila, de don Augusto C. Coello y de don Celso Matamoros. Dejó allá el destacamento de la Guardia de Honor que lo acompañaba. Llegaron los viajeros a Pimienta a las ocho de la mañana y a esa misma hora, para navegar aguas abajo del rio Ulúa, se embarcaron en una lancha. A las dos de la tarde el grupo arribó al pueblo de El Progreso donde la mayoría de los habitantes se congrego para saludar al Presidente de la Republica y demostrarle vivo afecto. El Presidente y sus acompañantes, entre quienes se encontraba ya el coronel Floriano Davadí que se le incorporo en Pimienta, se hospedaron en casa de don Ramón Lleset, ciudadano español que vivía con relativas comodidades. El 18 de junio la Municipalidad le obsequio al Presidente con un banquete en el que abundaron las buenas viandas y exquisitas bebidas. El Secretario Municipal hizo el ofrecimiento del acto, mientras numeroso público se agolpaba en las puertas para presenciar los sucesos. Se dice que el Secretario Municipal empezó su discurso más o menos así: Señores: Nos sentimos honrados al tener la visita en El Progreso del General Manuel Bonilla…. Uno de los invitados de la puerta dijo entonces a todo pulmón: -- ¡Viva el General Bonilla¡-… Y el orador continuo… que ha llegado a este pueblo en medio del general beneplácito… El mismo invitado de la puerta, a semejanza de algunos liderzuelos, grito: ¡Viva el General Beneplácito¡ Mientras tanto los comensales deben haber sudado y reído con gusto. (Víctor Cáceres Lara, págs. 247, 248)

VI

El 25 de junio de 1975, el mayor José Enrique Chinchilla, Jefe de la V Región Militar ubicada en Olancho, después de ordenar el asalto al Centro de Santa Clara, ubicado en Juticalpa, Olancho, donde provocó la muerte de cinco personas, un herido que fallecería después. Y encarcelar a más de cincuenta que se encontraba trabajando o haciendo diligencias en el aludido centro de capacitación, en horas de la noche, saco del presidio a seis personas y junto a tres que había sido capturado en el valle de Lepaguare por parte del teniente Benjamín Plata Valladares y en la hacienda Los Horcones propiedad de Manuel Zelaya Ordoñez, asesinó a nueve personas. Los cadáveres de las 9 personas fueron depositadas en un pozo de malacate ubicado en las inmediaciones de casa hacienda mencionada. Para la comisión del crimen, contó con la complicidad de los ganaderos Enrique Barh Alvarado, Bayardo Mejía y Manuel Zelaya Ordoñez. Las víctimas fueron:  el sacerdote católico Iván Betancourt, el fraile católico Casimiro Pzifer, las señoritas Ruth García Mallorquín, María Elena Bolivar,   los dirigentes campesinos Lincoln Colman,  Alejandro Figueroa, Oscar Ovidio Ortiz, Juan Benito Montoya, Bernardo Rivera, Oscar Ramón Andrade, Máximo Aguilera, Fusto Cruz, Arnulfo Gómez, Fráncico Colindres. El crimen pretendió el mayor Chinchilla encubrirlo construyendo el relato que los desaparecidos se habían fugado del presidio y adentrándose en las montañas, habían iniciado una  incursión guerrillera. La Iglesia Católica presiono y el gobierno de Melgar Castro, nombro una Comisión Militar de Alto Nivel la que produjo un informe en donde implico al mayor Chinchilla, a David ártica, al teniente Altamirano, a los miembros del DIN de Juticalpa a y a los ganaderos Manuel Zelaya Ordoñez, Bayardo Mejía y Enrique Barh Alvarado, como responsables. Fueron encarcelados en la Penitenciaría Central de Tegucigalpa. El juez de Juticalpa, condeno por homicidio a los militares y absolvió a los civiles. La Corte de Apelaciones de Francisco Morazán, ratifico la sentencia del Juez de Juticalpa. La Corte Suprema los condeno a todos. En septiembre de 1980, fueron puestos en libertad favorecido por una amnistía y un indulto aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente.

VII

Doctor Ramón Adolfo Villeda Morales

“El 14 de junio de 1958, el Presidente Ramón Villeda Morales, regreso a Tegucigalpa, después de un recorrido por las capitales sudamericanas de Quito, Lima, Santiago, Montevideo, Buenos Aires, Rio de Janeiro y Caracas,  las cuales llego respondiendo a invitación especial hecha por los gobiernos de siete Republicas del Sur. El 16 de junio, el señor Ministro de Relaciones Exteriores por Ley, José Ángel Ulloa, con instrucciones del Gobierno, notifico al ilustrado Gobierno de la Republica de Nicaragua, que el día primero del mes de julio del año en curso, la representación de Honduras ante la honorable Corte Internacional de Justicia, presentara a aquel alto Tribunal solicitud escrita introduciendo la instancia y enunciativa de la demanda que Honduras ha de presentar pidiendo la ejecución, por parte de Nicaragua, del Laudo Arbitral pronunciado por S.M.  El rey de España el 23 de diciembre de 1906 y que puso fin a la controversia de límites entonces existente entra las repúblicas de Honduras y Nicaragua. La presente notificación la hace el Gobierno de Honduras en cumplimiento de lo pactado en la parte final del Articulo Segundo del Acuerdo que bajo los auspicios de la Organización de Estados Americanos, suscribieron en la ciudad de Washington, D. C., los Cancilleres de ambas Repúblicas, el 21 de julio de 1957. El citado acuerdo tiene por objeto establecer el procedimiento para elevar a la Corte Internacional de Justicia, el diferendo existente entre Honduras y Nicaragua, en torno al Laudo emitido por S.M. el Rey de España”. (Alexis Oliva, pág. 43, Tomo II)

VIII

Ricardo Zúñiga Augustinus

El sábado 8 de junio de 1981, al concluir la Convención Ordinaria del Partido Nacional, los convencionales eligieron a los tres designados que acompañarían a Ricardo Zúñiga Augustinus, en las elecciones donde competirían contra los liberales de Suazo Córdova y el pinuista de Miguel Andonie Fernández. En efecto, en tal evento, se ratificó el liderazgo de Zúñiga Augustinus en las filas del Partido Nacional “al ser estruendosamente vitoreado por la multitud que el sábado anterior abarrotaba las instalaciones del Cinema Kennedy en esta capital, donde se celebró la Convención ordinaria del Partido Nacional, que escogió como designados a la Presidencia de la Republica a Luis Bográn Fortín, Irma Acosta de Fortín y Rafael Leonardo Callejas”. (Alexis Oliva pág. 249, Tomo II) En las elecciones celebradas  el último domingo del mes de noviembre de 1981, los liberales encabezados por Roberto Suazo Córdova derrotaron al Partido Nacional y a su candidato Ricardo Zúñiga Augustinus.

---

Gotas del saber, 142

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Contracorriente: ¡MEL NO ENTREGARA EL PODER!

Contracorriente: MEL, GOLPISTA PERSISTENTE

Contracorriente HERNANDEZ, PELIGROSA PERDIDA DE CONTROL