INCENDIO EN TEGUCIGALPA, 1900
Juan Manuel Aguilar (2025)
Foto principio siglo XX. El Hotel New York, ocupó el predio incendiado. En esquina opuesta en diagonal al hotel, lugar donde se situó el negocio de “Chinda Diaz”. El inmueble de la derecha Hotel Ritz, luego Hotel Prado.
Con el incendio del negocio conocido como “Chinda Díaz” (2025), trae al recuerdo la misma situación que se presentó, en la esquina diametralmente opuesta en 1900. De Edgardo Soriano, tomó los datos que él detalló en rotativo local: “A las 3 de la mañana del 16 de marzo 1900, mientras la ciudad de Tegucigalpa dormía profundamente, en sus acostumbradas noches, se escucharon gritos de la gente, el crujir y la iluminación de las llamas del incendio de la casa de Salvador Diaz (hoy pasaje Fiallos Soto), que dejaría destrozos y varios heridos….Las medidas que se tomaron ante la quema fue, conectar mangueras en las llaves de la Alcaldía y en casas de los Fiallos y de los Argucias, y debido la escasez de agua, muchos hombres y mujeres cooperaron, llevando agua de otros puntos aledaños. Se salvaron algunos documentos del archivo nacional que estaban en la Universidad, pero como ésta estaba con arreglos, se pasaron provisionalmente a 4 espacios que la Municipalidad cedió para resguardo provisional”.
Ahora agrego mis datos
recolectados sobre el mismo caso. En este incendio fueron dañadas severamente
la casa de Don Camilo Diaz, (en cita anterior Salvador Diaz por el apellido
pariente), parte del Cabildo y la botica del Dr. Diego Robles (costarricense).
Fue estimada las pérdidas en 300 mil pesos. El Congreso erogó la suma de 20,000
pesos, para ser distribuido entre los damnificados. Varios extranjeros e hijos
del país acudieron a impedir la propagación del fuego, a edificios continuos…
se han hecho acreedores a la gratitud de este pueblo y del Estado varios
extranjeros, entre éstos: Hugo Vachinski, el Mayor Burke, Nicolas Cornelsen,
Pablo Bernhard, Federico Werling, Emilio Garmendia y Alejandro Mayes. La casa
ardió totalmente y las lenguas de fuego se elevaban a gran altura. Los
diputados del Congreso Nacional y los estudiantes no asistieron a sus
actividades diarias. Muchos capitalinos creyeron, este siniestro estaba
consumiendo el Palacio Municipal, la población ayudó a evacuar documentos,
enseres y otras cosas utilitarias, que no fueran consumidas por el elemento
ígneo. Se formó cadena de vecinos con baldes o cualquier recipiente para
acarrear agua desde una vertiente que aún existe en lo que llamamos “calle La
Fuente”. Si bien teníamos agua del río Grande y del Oro, su trayecto,
dificultaba, por el derrame de agua de las cubetas o baldes en su traslado,
convertía las cuestas “que va al rio y la cuesta que va la joya u hoya muy
resbalosas”.
Guadalupe Ferrari de Hartling
refirió que al repararse la parte afectada, ya reconstruida en un solo caserón,
fue conocida con el nombre “Casa Quemada”.
Ahora hago relación de otra
equina, que, de frente en diagonal, fueron consumidas por las llamas, en
periodos diferentes. Según Lanza Valeriano, el negocio de Amelia Diaz conocida
popularmente “Chinda Diaz”, inició en barrio La Ronda, cerca del lugar donde se
construyó el Hotel con dicho nombre. A mediados de la década de 50, se ubicó en
la esquina sureste del inmueble de la actual iglesia Catedral. En años
anteriores allí funcionó una agencia de Viajes de la aerolínea TACA. El negocio
de “Chinda Diaz” lo formaban dos piezas. La primera con una entrada al sur, con
grada al interior. Allí despachaban refrescos naturales y de botella, variados
bocadillos, tacos, enchiladas, pasteles. En la siguiente pieza de esquina, con
una puerta al sur y otra al Oeste con gradas al interior, era diferente a la
anterior; ventas de panes especiales, rosquillas, rosquetes, rompopos, jaleas
de diversas frutas, mistelas, dulces especiales para los llamados “brindis” (fines
de novenarios), cirios y otros artículos. Teniendo que en toda la cuadra y al
alrededor estaban oficinas de gobierno y muchos bufetes, llegó a venderse
timbres y papel sellado, con esto se fue conociendo mucho más las facilidades
de obtener cosas a utilizarse en diligencias personales en dicho negocio en el
centro de la ciudad, llegando a unir ambas piezas de tal manera que siempre
conservaron su clientela y aún más aumentó al igual que otros productos en
especial nacatamales, para comer allí o llevar. Los negocios ubicados en la
misma cuadra pueden citarse: un negocio fotográfico, una tienda, luego estuvo
un Nigth Club, un negocio de papelería y útiles escolares, al doblar la esquina
hacia el norte, casas particulares y estuvo una oficina de tramitación de
licencias de automotores, unos bufetes, negocios, un merendero de Don Pepe. En
la esquina occidental hubo una farmacia, contiguo a ésta otros bufetes, “El
Tacuba”, del mexicano de apellido Gálvez. Una particularidad de esta cuadra es
la parte del Oeste, es decir con el inmueble de la actual Catedral -calle de
por medio- es su acera, es la más estrecha de la ciudad.
En próxima edición referiré a lo anterior con datos de 1807
y otros detalles no conocidos.
NOTAS
-Anales Históricos. Teg.23 de agosto 2009. Diario La
Tribuna. Edgar Soriano Ortiz. El incendio de 1900 en la casa de los
Diaz.
-Lanza Valeriano, Raúl. “Arrastrando lejanías”. Teg. 2003.
Graficentro editores.
-Ferrari de Hartling, Guadalupe. “Recuerdos de mi vieja
Tegucigalpa”. Comayagüela. Imprenta La Libertad. 1953.
-Aguilar Flores, Juan Manuel. Convivencias en Tegucigalpa y Comayagüela. Inédito.

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