Mirador: VOLVAMOS AL TEMA DEL “TABLÓN”
Juan Ramón Martínez
Después de los cambios de autoridades, conviene
replantearnos las prioridades. Es necesario una agenda legislativa –
parcialmente pactada entre liberales y nacionalistas en el Congreso Nacional –
y determinar las prioridades del Ejecutivo en términos de infraestructuras.
En lo referido al Poder Ejecutivo y dentro del
esquema de darle continuidad a las obras físicas inconclusas del periodo que
anteayer concluyó, es necesario que desde la ciudadanía se planteen las
prioridades. Siendo la Costa Norte la locomotora del desarrollo nacional,
conviene retornar – lo más pronto posible – al tema del control de las
inundaciones. Para ello dentro del esquema propuesto, definir la continuidad de
las acciones de la represa de El Tablón. En el caso de San Pedro Sula, estudiar
la posibilidad de controlar las aguas del Merendón, mediante una red de canales
y represas que permitan la administración de las mismas partiendo del
reconocimiento que causan daño a la segunda ciudad del país.
En lo referido al Tablón hay que volver al principio. Regresar al uso de la figura del fideicomiso para estudiar posibilidades, buscar recursos, diseñar las obras; y plantear su operación. Son tareas inevitables. La administración anterior, – desde una perspectiva equivocada –, planteó una serie de “problemas” raros y extraños, por parte de personas que no valoran las urgencias. Y tienen poca conciencia de la importancia que tiene la región del Valle de Sula para la existencia de Honduras y la felicidad de los hondureños.
El primer error fue suprimir los fideicomisos.
Ahora con un gobierno dirigido por quienes entienden estas cosas, hay que
volver al tema. Y aunque no podamos recuperar el tiempo perdido debemos
restablecer los fideicomisos para buscar fondos suficientes que permitan
ejecutar las diferentes fases de las obras necesarias. El torpe argumento que
la entidad bancaria se quedaría con los ríos, es de una ingenuidad escandalosa
que no tiene que ver con la imagen que queremos proyectar al mundo.
De la misma manera es ingenua la creencia de
que con fondos nacionales podemos cubrir el financiamiento de El Tablón. La
cantidad de recursos es elevada y solo las entidades bancarias hondureñas,
individuales o en conjunto, pueden dar seguridad a los agentes financieros del
exterior, para que los recursos fluyan; y que, además, regresen a quienes son
los dueños de los mismos.
Es importante que las autoridades y los líderes
de la sociedad civil costeña, participen en los proyectos que determinaran el
futuro para los próximos cien años de la zona más productiva de Honduras.
Dentro del esquema de financiamiento se debe explorar las contribuciones del
capitalismo costeño y proteger los intereses de las personas que, de alguna
manera tengan que moverse, para que al hacerlo no pierdan oportunidades y más
bien encuentren en el traslado nuevas opciones para mejorar sus vidas.
En el caso de las aguas lluvias que afectan a
SPS, hay que explorar posibilidades que no se han considerado. Los holandeses
tienen experiencia en el manejo de zonas con más agua que las que caen en los
inviernos más agresivos de SPS. Construyeron canales. Crearon lagunas de alivio
y atracción turística, dándole utilidad a las aguas para transportar materias
primas que de otra manera resulta costosa su movilización.
En SPS hay que estudiar el flujo de aguas del
Merendón cortándolas antes de llegar a la ciudad; y desviar el curso de las
mismas hacia Chamelecón. Para ello es oportuno en primer lugar un canal en la
base; y en segundo regular los ríos y quebradas que cada invierno inundan
parte de la ciudad, mediante represas para generación de electricidad; o para
brindar agua potable o industrial para la ciudad. Hay posibilidades. Debemos
explorarlas.
La Prensa, San Pedro Sula. 29 de enero de 2026

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