CUBA, OTRA VEZ DE MODA
Domingo Cultural
Leonardo Padura
La precaria situación económica del país ha
tenido otras muy diversas manifestaciones, pero una especialmente visible y
peligrosa es la de la recolección de desechos, la basura. El Estado ha sido
incapaz de garantizar esa importante actividad y las ciudades se han ido
llenando de gigantescos vertederos en cada esquina, algo muy visible en La
Habana. Y a menos higiene, pues más enfermedades, como ocurrió durante el
verano de 2025, cuando se desató en el país una epidemia de virus estacionales
(dengue, oropuche, zika, la devastadora chincunguya) que afectaron a millones
de personas… y que pueden volver a presentarse en los próximos meses, pues,
antes que mejorar, el sistema de recogida de desechos ha empeorado en las
últimas semanas.
Resulta importante anotar un elemento: la
actual crisis económica de Cuba tiene características diferentes a la de los
años de 1990, aquel llamado “período especial en tiempos de paz” que siguió a
la desintegración de la protectora Unión Soviética. En aquel entonces la crisis
tuvo efectos horizontales, o sea, afectó a casi toda la población que vio
disminuir drásticamente sus niveles de vida. La situación actual tiene una
proyección vertical: grandes masas empobrecidas y un sector de la población (dueños
de negocios, algunos deportistas y artistas, gente con familiares generosos
fuera del país) que, sin ser ricos, poseen recursos salvadores.
Esta diferencia crítica ya había sido alentada
con ciertos recortes del sistema socialista protector, pues el Gobierno
consideraba que eran “gratuidades indebidas” (cierre de comedores obreros,
aumento de precios de productos antes subsidiados, etc.), mientras se
planificaba un recorte de plantillas laborales con exceso de personal. Fue un
proceso de dilatación de un antes muy homogéneo tejido social convertido en una
trama en la que se comenzó a practicar el muy poco socialista grito de “sálvese
el que pueda”.
Como Cuba se ha puesto de moda con una
interrogación sobre su futuro mediato, a la isla llegan periodistas de medio
mundo interesados en examinar el escenario y hacer sus especulaciones. Y es que
respecto al futuro de la nación están sobre la mesa todos los escenarios: desde
que cambie algo para que no cambie nada (como pedía el personaje de El gatopardo)
hasta, en el extremo más dramático, que se produzca algún tipo de intervención
militar estadounidense, algo para nada descartable como manifestación de la
proyección política declaradamente imperialista de la actual administración de
ese país, tan errática e imprevisible en algunas de sus decisiones.
Lo cierto es que desde mucho antes de que las
aguas tomaran este nivel de inundación, Cuba debía haber cambiado muchos
elementos de su sistema social. Tal vez lo haga ahora, cuando el Gobierno se ve
condicionado o amenazado por fuerzas exógenas. Lo que debió ocurrir, lo que
tiene que ocurrir, incluso porque existía el embargo, es que muchas cosas
tienen que cambiar en Cuba porque los cubanos lo necesitamos, y no solo en el
terreno de la economía, sino también de la sociedad y la política.
Cambiar para que la gente tenga posibilidades
de vivir en su tierra una vida más plena y mejor, más libre, con posibilidades
de recuperar esperanzas perdidas y creer que la soberanía y la independencia
son valores no solo políticos o simbólicos, sino también ingredientes
importantes para una existencia digna y próspera en su patria natal. Y así
valdría la pena estar siempre de moda.
(FUENTE: Facebook.com).

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