Cuento: FUSILES BRUÑIDOS DE ESCARLATA
Ximena Raudales SEUDÓNIMO: NOCTURNA, Era una madrugada de enero, y tras una sórdida pelea con su mujer Crescencia, Eusebio preguntó: ¿Quién vive? Era común que con vientos de guerra los vecinos del oriente hondureño protegieran su vida preguntando:” ¿Quién vive? Repreguntó, Eusebio. “Somos Nicas Señor, por La Purísima déjenos posar en su casa, vera que la compañera mía está esperando” –“¡Sos de la contra verdad?”. -“Somos buenas personas”— “Hay que tener temple para venir a molestar a esta hora “agregó Eusebio. Don Eusebio suspendió la tranca que aseguraba la pesada puerta de cuatro hojas de madera de laurel que conectaba al exterior de la casona. . Para ser enero la noche carecía de estrellas y más bien se dejaba envolver por hedor obscuro y rancio. -Decime una cosa: ¿Quién te platicó de mí? -Por ahí en Ocotal dicen que usted es bueno con los Nicas-contestó Luis el visitante de la guerrilla que en pocas horas esperaba un muchachito a quién ensenaría las andanzas del combat...