ORACIÓN FÚNEBRE A ANDRÓNICO ESPINAL OLIVA
Domingo Cultural
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Oscar Aníbal Puerto Posas
Amigas y amigos
del ilustre fallecido:
Damas y
caballeros:
Este era un hombre bueno. Su bondad no conoció límites ni valladares.
Durante muchos años, se levantaba al salir el sol a darle café con pan a
los humildes hombres que cuidan el acceso a la colonia en que vivió, la colonia
Satélite. Sita en Comayagüela, Municipio del Distrito Central. Demostró con
este gesto. Su apego al mandamiento mosaico: “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”. Por cierto, el más difícil mandamiento de cumplir.
Vivió con modestia. Sin pobreza acuciante, pero sin riquezas. Construyó una
casa modesta, pero confortable, con el sudor de su frente, ladrillo por
ladrillo. Educó a sus seis hijos. Todos ellos y ella, seis en total. Hoy son
profesionales. Honra y prez de su país: Honduras.
Nació en la ciudad de El Progreso, Yoro. Estaba al morir a punto de cumplir
87 años de vida. Una vida, dedicada al trabajo, al estudio y hacer el bien. No
nació en el seno de una familia acaudalada. Al contrario, fue hijo de un obrero
bananero y de una mujer humilde. Andrónico tuvo el privilegio de una
inteligencia que le permitió alzar el vuelo a horizontes lejanos. Al punto de
abandonar el país, siendo un novel imberbe, para estudiar agronomía en un país
de la vieja Europa. En la desaparecida Unión Soviética, para ser preciso. Al volver
a Honduras: “Parece que no habrá nada más tierno que este volver a Honduras”; /
llegar con el amor iluminado por años y distancias…”, dijo el gran poeta
nacional Jaime Fontana.
Pero a Andrónico lo reciben con inaudita crueldad. Fue detenido,
encarcelado, maltratado; sin haber cometido ningún delito. Salió del tenebroso
DIN y soportó el drama de la pobreza. Encontró, al fin trabajo en el Instituto
Nacional Agrario (INA). Si bien con labores ajenas a su formación profesional: promotor
de la reforma agraria, con sueldo exiguo. Para su bien y fortuna, llega a la
Dirección del INA, un gran hondureño, el licenciado Rigoberto Sandoval Corea.
Revisa los expedientes del personal bajo su mando y le sorprende encontrar a un
ingeniero agrónomo, haciendo funciones de promotor. Lo releva del cargo. Lo
traslada al Bajo Aguán. Así comienza su carrera profesional.
Damas y
caballeros:
Honduras ha perdido uno de sus mejores agraristas. Andrónico, hizo una carrera
profesional. Llegó a ser jefe del Proyecto del Bajo Aguán. Más tarde, jefe del
Proyecto ARAI-Isletas. Fue el único hondureño -que yo sepa- cuyos servicios
profesionales solicitó un gobierno extranjero -José López Portillo, presidente
de México (1976-1982), le pidió por nota escrita, que llegara a su país. Al
gran país azteca. Así trabajó en el Proyecto del Trópico Húmedo, en Yucatán,
bajo la égida del brasileño Clodomir Santos de Morais. A su regreso se incorporó
al formidable Instituto Hondureño de Desarrollo Rural (IHDER). Donde estaba la
fina flor del agrarismo hondureño. Nobeles valores: Benjamín Erazo, Allan
Fajardo, Gilberto Ríos, quien les habla y otros que se me olvidan. Estando en
el IHDER, fue secuestrado. “Gobernaba”, el Dr. Roberto Suazo Córdova,
nominalmente; el verdadero poder lo ostentaba el general Gustavo Adolfo Álvarez
Martínez. Con su esposa, Susana Ponce, y don Marcos Rojas (QDDG), hicimos lo imposible,
hasta lograr rescatarlo vivo. ¿Cómo es posible que en esta “tierra constructora
de pinos”, como le llama el poeta Roberto Sosa; se pagan con ingratitudes los
servicios de hombres valiosos”
Sale al exilio. Nicaragua lo acoge. La Organización de Estados Americanos
(OEA), lo emplea. Puso sus conocimientos al servicio de la patria de Rubén
Darío. Príncipe de los poetas.
Damas y
caballeros:
Olvidaba decir que, mucho antes
de su experiencia social, Andrónico encontró el amor. Una gran mujer, Susana
Ponce le abrazó su corazón. Humilde enfermera. Con ella procrea seis hijos:
Rubén (abogado), Pavel (abogado, especialista en Derecho Aéreo), Boris
(ingeniero agrónomo), Igor (ingeniero agrónomo), Yuri (alto oficial de la
Policía Nacional) y Ekaterina (la única mujer; empresaria exitosa, reside en
los Estados Unidos). Gran cosecha le ha dejado a Honduras.
***
Homero en su Odisea, cuenta que Odiseo en su azaroso viaje a Ítaca. Hizo escala
en una isla cuya reina, Calypso, se enamoró del temible guerrero; le propuso
-para retenerle a su lado- convertirlo en Dios. Odiseo rechazó la oferta con
esta frase: “La muerte es nuestro privilegio ante los dioses. La muerte da paz.
Descanso eterno”.
A esta paz y descanso eterno se incorpora nuestro querido compañero y
amigo, Andrónico Espinal Oliva.
AMÉN.
(Aplausos)
(Palabras
dichas “praesente cadavere”, en la Iglesia Católica San Judas Tadeo, Aldea de
Suyapa, el 22 de julio de 2026).

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