Contracorriente: BUENOS GOBERNANTES Y CONTINUIDAD

Juan Ramón Martínez

No cabe duda que los gobernantes que hemos tenido son responsables –en su conjunto– por el desarrollo “logrado” por Honduras. Hay algunos más responsables que otros. Unos gobernaron más tiempo. Otros poco. Carías, Medina, JOH y López Arellano tienen más responsabilidad que los que gobernaron por menos tiempo. Pero por los resultados Ferrera es más culpable que Juan Lindo. José María Medina es menos culpable que Guardiola. Miguel R. Dávila, Rafael López Gutiérrez y Xiomara Castro, son más culpables que Policarpo Bonilla, Manuel Bonilla y Marco Aurelio Soto.  Es inevitable que los historiadores hagan este deslinde de tal manera que cada uno reciba lo que le corresponde. Tanto en las buenas cosas hechas para el país y su pueblo; como también por los errores, las decisiones equivocadas o postergadas. O simplemente por no haber identificado las circunstancias y haberlas aprovechado. Es decir por no hacer nada. Este ejercicio crítico requiere un buen instrumental para juzgar, con la perspectiva del tiempo, los actos de una administración frente a las que le sucedieron. Tal ejercicio inevitablemente llevara a los electores a elegir mejor a los gobernantes; y estos, tendrían más cuidado de sus actos, sabiendo que la historia –y los electores especialmente– les juzgaran y les señalaran, colocándoles en el lugar que les corresponde. Arriba o abajo. Dentro de la historia o fuera de ella. Sin olvidar que para que esto sea posible, la historia debe formar parte del currículo; y su enseñanza volverse crítica y necesaria.

Pero en un área en la que la mayoría son culpables es en la discontinuidad de las acciones positivas. Esto es tan obvio que, incluso, se acuño una frase popular en la que se sostenía que “cada alcalde mandaba en su año”.  Los alcaldes municipales eran elegidos por un año. De forma que la participación era más alta que ahora que duran cuatro años en el cargo; pero además, era más calificada y mayor la vigilancia ciudadana. Había menos que robar y robar era mucho más censurado que actualmente. Y de hecho, había entonces una mayor continuidad. Por esa razón en el municipio los buenos alcaldes son los que terminaron las obras o las empezaron. Y sus sucesores le dieron la continuidad que se merecía. La excepción serían Asfura y Juan Diego que no continuaron el trans-450 de Ricardo Álvarez. Los sampedranos –más que los capitalinos- si han tenido mejores alcaldes.

La tarea no es fácil. Hay que diferenciar entre el trigo y la paja. Y al final relativizar los juicios generales, aceptando que en ciertos momentos de la historia, la continuidad fue una tendencia que favoreció y nos produjo los mejores resultados. En un intento de volver positivo el pesimismo personal, fruto de la información de lo que vemos en CA y en el mundo; así como de la velocidad con que se mejora el nivel de vida del pueblo, se forjan las nuevas generaciones y se aumenta la influencia de Honduras en el mundo.

Algunos le dieron continuidad a la reforma. Medina dio los primeros pasos.  Soto alcanzó el nivel más alto, seguido de Bográn. Pero Policarpo Bonilla no lo hizo con el ferrocarril interoceánico que con Medina lograra la más alta ejecución. La apertura bananera, tiene en Soto, Bonilla –los dos Policarpo y Manuel– continuadores hasta que los militares en 1975, le dieran el tiro de gracia a una industria que vínculó a Honduras con los mercados estadounidenses; y dio empleo como ninguna otra actividad, con la excepción de la maquila.

Carías hizo muy poco. Gálvez en cambio le dio continuidad al régimen de las reformas, así como Lozano y Villeda Morales. Aunque de diferente color político, se ve más continuidad entre estos gobernantes que entre los que dirigieron el país desde 1982. Aquí la discontinuidad es más notoria. Suazo Córdova le dio continuidad a la Hidroeléctrica Francisco Morazán. La maquila iniciada por Azcona fue continuada por Callejas. En cambio este no inició la construcción del puente de Amapala, aunque Azcona dejó los fondos. La obra hidráulica de Gálvez, apenas le dio continuidad –en una acción inconclusa- Carlos Flores que los demás no concluyeron. En cambio Maduro y Flores, fueron sucesivos en la búsqueda de la condonación de la deuda. La lucha contra la pobreza que inicio Mel Zelaya, no tuvo continuidad ni siquiera dentro de su propio régimen. Y la obra vial de JOH, no ha tenido continuidad por Xiomara y Asfura que no la ha visto ni dado la importancia merecida. Lo peor es que la “visión de país” de Mel, no le dio continuidad; ni su propia mujer. ¡Dios nos libre!

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