Los nuestros: MARIO POSAS, SOCIÓLOGO Y EDUCADOR
Domingo Cultural
----
Juan
Ramón Martínez
Mario Posas, nació en La Ceiba, Atlántida en 1947. Fue hijo de Terencio de Jesús Posas Vallecillo, originario de la aldea Teguajinal, municipio de Olanchito y Juana Amador de Posas. Teguajinal está aproximadamente a 10 kilómetros de Olanchito. Es actualmente una de las comunidades más tranquilas y seguras del sector. La actividad productiva ha sido la ganadería y la mayoría de sus habitantes, desde 1936 han trabajado en la bananera. Don Terencio de Jesús Posas fue obrero de la Standard Fruit Co, en el sector ferrocarrilero, desempeñando el cargo de fogonero en las máquinas de vapor que transportaban pasajeros, granos básicos y bananos entre los sectores productivos y el puerto de embarque ubicado en La Ceiba. Los esposos Posas Amador, -que residieron en La Ceiba, primero; y después en Isletas Sonaguera, Colón-, procrearon además de Mario a Matías Arnulfo, Margarita Argentina, Mirna Albertina, Santos Marcos, María Adilia, Víctor Manuel y Siria Magaly. Mario cursó la primaria en la escuela Guadalupe de Quezada y estudió la carrera de magisterio en el Instituto Manuel Bonilla de su ciudad natal. Estudió Sociología en Costa Rica, y tuvo el honor de formar parte del grupo de centroamericanos que egresó de la primera promoción de estudiosos de la vida de nuestras sociedades. Al regresar a Honduras se consagró a la investigación y a la docencia. Se especializó en los temas de las organizaciones sociales y el movimiento obrero. Sus descripciones e interpretaciones sobre las organizaciones sindicales son valiosas contribuciones para identificar los momentos históricos del desarrollo de la economía nacional y la fuerza obrera. Junto con Rafael del Cid, analizaron los procesos de modernización del gobierno hondureño, utilizando como herramienta los presupuestos. En una metodología en que se hicieron coincidir los objetivos del gobierno y los del pueblo hondureño, nadie ha vuelto a poner en práctica.
De acuerdo con varios de sus colegas, Mario
Posas hizo una extraordinaria contribución a la investigación de la realidad
hondureña, al usar en los mismos instrumentos tanto los de la sociología, los
de historia como de la economía y la política. Pero de repente lo más
importante es que jamás Mario Posas vio la sociología como un instrumento de
poder. Renuncio desde muy joven a la posibilidad de creer que solo basta
conocer las leyes de la sociedad para cambiarla. Por el contrario, creía
que los cambios de la sociedad hondureña eran muy acelerados, que los
instrumentos de la sociología eran insuficientes para conocerlos a profundidad;
y por ello, era necesario recurrir a otros adicionales aportados por la
filosofía. Por ello Mario Posas al echar mano de la historia y sus métodos
y la ciencia política y sus resultados, propició con su obra un encuentro de
estas materias, con resultados muy innovadores. Y sin caer en brazos del
marxismo y sus reglas que encajonan los procesos, lo que lo vuelve más
ejemplar.
Y como era un hombre humilde tuvo tiempo
incluso para reconocer que si le volviera a tocar redactar sus textos iniciales
sobre el movimiento obrero, los escribiría en forma diferente. Y al final de su
vida, fue evidente que Posas se dio cuenta que le hacía falta el apoyo de la
filosofía, no solo de la historia, sino que también del derecho para entender
cómo los intereses de los grupos de las sociedades, pactan o divergen. Por ello
de repente no le prestó atención a las ideas sobre el pacto social y tampoco
las fórmulas políticas sobre la organización de las sociedades modernas.
Sin embargo Mario Posas aporta a la sociología
hondureña, lo que Ramón Oquelí hizo con la historia. Con la diferencia que
Oquelí tuvo tiempo, por su formación jurídica en España, para conocer el
pensamiento de Ortega y aprender en el rigor de los hechos –más que a las
intuiciones o en las extrapolaciones– atisbar tendencias finales en la historia
y conocer más los mecanismos que producen, mantienen o eliminan los procesos de
cambio en la vida social y política de Honduras. Posas –igual que Oquelí-
siempre evitó el poder. Renuncio a cualquiera vinculación con ello y por
esa razón nosotros no creemos que se le pueda enclaustrar en las fórmulas de
Gramsci en el sentido que fuese una intelectual orgánica; ni mucho menos. Hijo
de obreros, se sintió siempre cercano a los hombres y mujeres que vendían su
fuerza de trabajo al capital.
La anécdota referida por sus colegas, que le
animaron para que fuera Jefe de la Carrera de Sociología de la UNAH y un mes
después renunció del cargo, confirma esta visión. Y además, Posas, dejo un
ejemplo de desprendimiento y generosidad, al renunciar a las comodidades –no
tanto por lealtades de clase a algo parecido, sino de forma natural para honrar
a sus padres probablemente– lo que proyectó en la historia educativa de
Honduras la personalidad típica de un hombre humilde y sencillo, amigo de
las cosas comunes, de las conversaciones normales y de las fórmulas sencillas
para entender que la historia está hecho de los pequeños detalles. Y que, a
cambio, no reclamó jamás que la sociedad le debiera nada ni por su pasado
familiar; ni por su conducta profesional.
Vivió soltero, nunca contrajo matrimonio ni
hizo vida con ninguna mujer. Fue un hombre libre. Sus pasiones fueron las cosas
sencillas, las observaciones de las realidades concretas y además el placer de
la lectura y la escritura. Sus contribuciones a la historia y la comprensión de
la dinámica de la sociedad hondureña, tendrán que ser mucho más valoradas en el
futuro, cuando las nuevas generaciones se aproximen a su obra con la misma
humildad y dedicación con que les escribió. Mario Posas falleció a los 77 años,
en Tegucigalpa el 8 de octubre de 2024.
Sus amigos y admiradores, en su homenaje acaban
de publicar Sociología, Historia y Política: un encuentro en la obra de
Mario Posas, bajo la animación y coordinación de la historiadora
Yesenia Martínez García. Contribuyen con el trabajo que interpreta la obra de
Mario Posas, Ramón Salgado, José Rafael del Cid, Eugenio Sosa, Darío Euraque,
Yesenia Martínez García, Rolando Sierra Fonseca y Roque Castro Suarez.
Bellamente editado, el libro es un homenaje bien merecido a Mario Posas Amador
y una suerte de escaparate en donde vemos las visiones históricas y políticas
de los sociólogos e historiadores que participaron en este excelente esfuerzo
dedicado a reconocer la obra y celebrar la dedicación a la educación de uno de
los mejores compatriotas que hemos conocido en el siglo en los últimos
cincuenta años. A Mario Posas le habría gustado mucho este bello libro. Aunque
creemos que habría dicho, con la humildad suya, ¡no es para tanto!
Tegucigalpa, 10 de septiembre de 2026.

Comentarios
Publicar un comentario