MARIA ELVIRA SALAZAR Y EL “IR DEMASIADO LEJOS”

Juan Ramón Martinez

El uso de la migración como tema político, se ha extendido por el planeta. Así como la izquierda se ha tomado los temas de la sexualidad, el cambio climático, la intervención del estado en la vida ciudadana; la derecha se opuesto, haciendo barricadas alrededor del rechazo a los otros, especialmente si son pobres. El rechazo a los pobres de otros países es antiguo. Antes del rechazo a los judíos – porque eran ricos y controlaban el crédito que condenaba la Iglesia Católica en el “Padrenuestro” – en Honduras, en la década de los veinte del siglo pasado, se emitió por el Congreso una Ley de Inmigración – elaborada por Ramon Ernesto Cruz y respaldada por el Partido Nacional—que prohibía el ingreso a Honduras de “negros, chinos, gitanos, judios, turcos, «culies» y de otras razas inferiores”.

En Estados Unidos el rechazo al otro – pese a su Constitución – ha sido proverbial. Tiene naturaleza cultural. Además del rechazo a los indígenas – por disputa del espacio territorial – y a los negros, se ensañó con los católicos alemanes por razones religiosas. Después contra los irlandeses, los italianos y los portorriqueños. Al final contra los mejicanos Después del tratado de 1948, firmado entre Estados Unidos y México, después que el primero derrotara e invadiera al segundo, y en el que no se incluyera en forma expresa el tema de la movilidad de los mejicanos; el tratamiento a los migrantes no fue incluido, México no tenía excedentes poblacionales y Estados Unidos no urgía de mano de obra barata para algunas de sus operaciones económicas.

Fue hasta la década de los cincuenta del siglo pasado que se formó el programa de “brazeros” – espaldas mojadas –, por medio de los cuales campesinos de México podían llegar a trabajar, especialmente en labores agrícolas y otras en las que los gringos rechazaban porque diversas razones. A partir de 1961, Estados Unidos aprobó y ejecuto una política de los pies mojados: el cubano que ponía un pie en tierra de Estados Unidos, inmediatamente era acogido, Desde entonces empezó el uso político del tema de la migración, tanto por demócratas como por republicanos. La diferencia fue el énfasis. Las políticas se endurecieron. Algunas cifras muestran que Obama y Biden, expulsaron más latinos de los Estados Unidos que Trump en su primer mandato.

Pero el único político que ha usado el tema instrumento electoral ha sido Trump. Sus asesores creen que su poder se basa en la firmeza con que defiende las políticas migratorias, la irreductibilidad de las fronteras, el estatus de los ilegales e incluso los derechos de los hijos suyos nacidos en los Estados Unidos. Aparentemente, sin límite alguno. Hasta que llego el ICE como ejecutor y María Elvira Salazar convertida el termómetro para saber hasta dónde podía llegarse.

En efecto, se ha ido muy lejos. Creemos que más allá de la ley. Se han irrespetado los derechos humanos de muchas personas de diferentes nacionalidades, especialmente mejicanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y venezolanos. Muller, el vice jefe de gabinete de Trump no ha valorado las consecuencias. Y como cualquier burócrata entrenado, considera que la eficiencia de la administración Trump, tiene que ver con el cumplimiento de cuotas de expulsados. Sin tomar en consideración los intereses de los Estrados Unidos que aunque lo olviden, también están ligados con la capacidad contributiva de los inmigrantes.

Todavía los agentes del ICE no invaden los hogares privados; pero se acercan a los lugares de trabajo, a los institutos, a las gasolineras o a las entradas de las carreteras. El que un agente le dispare a un venezolano y se le mantenga preso, ha conmocionado a una parte de la ciudadanía estadounidense. Alcaldes republicanos, gobernadores demócratas se han dado cuenta que empieza escasear la mano de obra porque los inmigrantes no quieren salir de sus casas, siendo fundamentales para el funcionamiento de pequeños negocios, construcción de viviendas, edificios y en los supermercados. Estas peticiones, reflejan preocupación por el tema que coincide con la baja de la popularidad de Trump; y las encuestas anticipan que los republicanos – especialmente los más cercanos a Trump—perderán en las elecciones de medio término. Aunque tal fenómeno es típico de las segundas administraciones, muchos políticos creen que el manejo del tema migratorio ha sido muy inadecuado.

El mismo Trump, frente a las declaraciones de María Elvira Salazar que tiene comprometido su puesto en Washington, se ha mostrado muy moderado. Y en vez de reclamarle, le ha recordado que gano por su respaldo. De repente Salazar cree que va a perder su escaño por las políticas de Trump, “que ha ido demasiado lejos”.

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