SAN NICOLÁS, SANTA BÁRBARA, EL NOBLE PUEBLO DE MIS AMIGOS
Juan Ramón Martínez
Soy de la Costa Norte. De Olanchito, Yoro. Pero tengo muy buenos amigos occidentales, especialmente cultivados cuando vine a Tegucigalpa a estudiar. En la Escuela Superior del Profesorado, una de las primeras amistades que cultive con naturalidad fue la de Edwin Leiva, que me contó que era se San Nicolás, Santa Bárbara. Nunca antes había oído hablar de esta comunidad. En la Convención del Partido Liberal que eligió a Modesto Rodas Alvarado, vinieron varios parientes suyos a los que conocí fugazmente. Edwin tuvo que dejar sus estudios y regreso a San Nicolás. Después, regreso a Tegucigalpa. Estudio en la UNAH y se hizo ingeniero. Durante el gobierno de Suazo Córdova o de Azcona, no estoy seguro del dato, se desempeñó en el ramo de carreteras. Y en La Tribuna, conocí a un hermano natural suyo, Miguel Caballero Leiva con el cual durante muchos años, cultivamos las mejores relaciones, interrumpidas desde que deje de trabajar para ese rotativo. Y desde finales del siglo pasado, cultive una profunda amistad con Eliseo Vallecillo, un educador y político que también es originario de San Nicolás, y que es honra y prestigio de aquella importante comunidad.
Una sola vez he estado -de paso- por San
Nicolás. Como es natural conozco el enorme árbol que en el centro de su plaza
principal, conforma la base de su identidad. Es un “anacahuiti”, según los
conocedores que cubre el 80% de toda la plaza. El único en toda Honduras, según
Rubén Darío Paz. Desde la plaza, alguien afectuosamente, me señaló la casa de
los Leiva. Y no olvidare que en la acera, sobre una mecedora cómoda, se mecía
una dama de cabellos blancos, que por alguna razón inexplicable no quise
interrumpir la melodía que canturreaba; pero que sin duda, creo que se trataba
de la madre de mi querido amigo Edwin Leiva, el que tengo sembrado en el centro
de mis recuerdos. Los apellidos Leiva, Mejía, Vallecillos y
Enamorado son los apellidos más repetidos e influyentes de San Nicolás.
Eliseo Vallecillo me ha pedido este artículo. Y
con gusto lo escribo. Pero como sé que no basta con recordar a los amigos, le
he pedido a Rubén Darío Paz que me ayude buscando información útil sobre el
municipio. Y cuya divulgación podría ser usada como tributo de admiración a mis
amigos, así como también como una forma de saludar a las nuevas generaciones
que se forjan en el cálido seno de esa pujante comunidad. Paz Martínez ha
buscado en los archivos que bien conoce y maneja y me ha enviado valiosa
información. Me informa que “el 01 enero de 1850 le dio categoría
de Municipio, siendo uno de los que formaban el Distrito de Colinas. En la
División Política de 1889, le dieron el título de ciudad el 6 de febrero 1945.
El 18 de enero de 1921 segregaron la aldea de Macholoa de San Nicolás y la
agregan a Santa Bárbara. Y el 5 de febrero del mismo año le quitan la aldea de
San Vicente agregándola también a Santa Bárbara”. Estos datos confirman la
dinámica de la urbanización de Honduras y la forma como se van configurando los
pueblos. San Nicolás es un pueblo grande que ha dado tierras y espacios a otras
comunidades en el curso de su historia.
Indica Paz Martínez que “los datos históricos
se remontan al año 1693, fecha en que los señores Sebastián Henríquez y José
Mejía compraron una caballería de tierra a los Reyes de España por 26 tostones
y un real. Los señores Sebastián Henríquez y José Mejía eran los caciques de
San Marcos de Jalapa, que pertenecía a Nueva Celilac a principios del siglo
XIX; ambos solicitaron al Rey de España les concediera una caballería de
tierra, medida que se usaba antiguamente. Al darles el título real de la
tierra, solicitaron a la Audiencia de los Confines de Gracias en Honduras y la
de Guatemala, ante el capitán Luis Soriano de Prado y el juez comisario, medir
las tierras concedidas y luego solicitaron el título al Gobierno Superior, el
cual les fue otorgado en 1693. Este título fue legalizado 132 años después, en
junio de 1825”.
“Esta propiedad está inscrita a favor de Josefa
Henríquez en los derechos correspondientes bajo número 16931, páginas 142 y 143
del Tomo 49, del Registro de la Propiedad. Los que han escrito sobre la
historia de San Nicolás establecen que los terrenos antes mencionados fueron
donados al municipio por doña Tomasa Mejía, quien los había heredado de sus
ascendientes, pero según un documento del 27 de julio de 1949, del Juzgado de
Letras de Santa Bárbara, se declara al Municipio de San Nicolás como heredero
abintestato de la difunta doña Tomasa Mejía, y concede la posesión de dicha
herencia, ya que ella no dejó herederos al momento de su muerte”.
“La solicitud fue presentada un 12 de julio de
1949 por don Israel Mejía Vallecillo, quien se desempeñaba como síndico
municipal, y como no fue posible encontrar la partida de defunción de doña
Tomasa Mejía, sirvieron de testigos Estanislao Portillo y Agustín Bu, quienes
declararon que hacía más de 60 años había fallecido en San Nicolás doña Tomasa
Mejía, la que no dejó herederos, por tanto la Municipalidad era la llamada a
suceder a la señora Mejía”.
Hoy, San Nicolás es un uno de los más dinámicos
municipios del departamento de Santa Bárbara. Su nombre es un homenaje a su
patrono San Nicolás que se honra en su iglesia principal. Tiene diez aldeas y
54 caseríos.- Rubén Darío Paz concluye diciéndome que San Nicolás es uno de los
pueblos más interesantes del departamento de Santa Bárbara. Su condición de
municipio cafetalero, confirma que es una comunidad que tiene un alto y estable
nivel de vida.
Tegucigalpa,
8 de septiembre de 2026.

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