Contracorriente: CUIDADOS A TENER EN CUENTA EN POLÍTICA ECONÓMICA
Juan Ramón Martínez
En política económica la palabra clave es confianza. Durante el gobierno de Callejas, Ricardo Maduro dejó el cargo de presidente del Banco Central de Honduras. Lo sustituyó Roberto Gálvez Barnes, ex triunviro y hombre conocido y destacado en la vida política nacional; pero sin experiencia bancaria destacada. Este último hecho peso mucho en los actores del mercado. La moneda se tambaleo y Callejas, muy preocupado tuvo que rectificar. Gálvez Barnes dejó el cargo y Maduro regresó a la Presidencia del Banco Central de Honduras y todo volvió a la normalidad. Los actores económicos se calmaron, confiados que el líder había regresado.
Ahora, tenemos una situación muy parecida. El
Presidente del BCH con elevadas calificaciones académicas, pero sin
experiencias en la banca no provoca la confianza debida. Y en vez de tomar conciencia
de estas formas de reaccionar de los actores del mercado, no tiene el
Presidente del BCH tras de sí un directorio integrado por personas de probada y
conocida experiencia. Si lo tuviera, sus medidas y decisiones serían mejor
recibidas. Incluso la subida de la tasa del precio del dinero, que ha sido
presentada como una herramienta para controlar la inflación, muchos la han
recibido como una actitud poco profesional y más bien la ven como una inconveniente
subordinación a las decisiones de la FED estadounidense.
Por otro lado, las medidas mismas,
examinándolas con alguna objetividad anticipamos que no producirán los
resultados que la justifican. La inflación hondureña es y ha sido muy alta,
incluso con un dinamismo negativo elevado aun antes del incremento de los
precios del petróleo. Parece más bien –esperamos no equivocarnos– que la
motivación subyacente más fuerte de la inflación se encuentra en debilidades de
la oferta que no responde a las exigencias de la demanda. Si esto es así, como
nos parece que lo es, las políticas económicas aprobadas por el BCH son
insuficientes y de repente, incompletas.
Pero una revisión preliminar de las cifras de
la oferta nacional, nos permite concluir que el aparato productivo hondureño
está estancado; o en el mejor de los casos, no tiene la velocidad que
corresponda a la expectativas de la demanda. Luego las medidas oportunas para
frenar la inflación y mantener las expectativas de la demanda, no pueden en
ningún caso pasar por alto los estímulos para que la demanda nacional reaccione
y, aumente la inversión y se produzca más empleo. Porque aquí es donde creemos
que el Presidente del Banco Central no atina: el país requiere reacciones de la
inversión nacional que se traduzcan en más empleo, única alternativa para
corregir la crisis que se alimenta de la tradicional desigualdad de la
distribución del producto nacional.
Las medidas del Presidente del Banco Central de
Honduras –porque no sentimos que detrás de las mismas este el talento y la
experiencia de un Directorio Profesional y experimentado– tienen un aire
restrictivo y de castigo para las empresas más pequeñas del país que verán
encarecer el dinero y frenar sus ánimos de expansión que debe corregirse. No
creemos que haya mala fe del Presidente del BCIE. Simplemente evidencia su
falta de experiencia en la vida diaria y concreta de los que tienen que enfrentar
el fin de mes y pagar la planilla, porque su experiencia solo esta reducida a
las lecturas que son muy útiles; pero insuficientes para provocar confianza
entre los actores económicos nacionales.
No estamos en bloque en contra de las medidas.
Nos parecen insuficientes y poco coherentes con la experiencia de quienes son
los motores de la economía nacional. El sistema económico hondureño tiene unas
características que no siempre se ajustan a los manuales de las universidades
estadounidenses. Por ello creemos que las medidas actuales y las que se tomen
en el futuro, tengan más en cuenta la realidad local. Lo genérico del
conocimiento universitario, debe ser acompañado de la experiencia local.
Para ello nos parece útil sugerirle a las
autoridades del BCH que no sigan tan mecánicamente las decisiones de la FED de
Estados Unidos. Porque ello puede mostrar que es innecesario tener una economía
nacional o que lo que conviene es de una vez por todas dolarizar la economía hondureña.
Como tal cosa no forma parte de la agenda de las fuerzas políticas que dominan
al país en este momento pedimos reflexión antes de emitir una nueva política
económica. La que han presentado no provoca toda la confianza que necesitamos.
Para ello conviene que el Presidente del BCH se acompañe de un Director que
atrae la confianza que su inexperiencia no aporta en estos momentos.

Comentarios
Publicar un comentario