LOS “300 DE TEXAS” Y LOS “180 HONDUREÑOS”
Juan Ramón Martínez
Rangers de Texas con 3 inmigrantes muertos en la frontera. (Museum of South Texas History).
Un hondureño, (La Prensa, San Pedro Sula), ha sido condenado en Estados Unidos por introducir ilegalmente a 180 personas. Ignoramos la forma como operaba. Sin duda ilegalmente, en una nación donde – formalmente hablando – funcionan estables instituciones jurídicas y el cumplimiento de la ley es un imperativo categórico. Además el delito fue continuado frente a un sistema, montado para impedir que la frontera de Texas, Nuevo México, Arizona y California, fuera vulnerada; e ingresaran emigrantes ilegales. Y donde tal cosa significa enfrentar los rigores de territorios hostiles, la falta de agua, las altas temperaturas, las enormes distancias y la falta de poblaciones con que interrelacionarse. Lo que constituye un reto que no siempre los inmigrantes pueden salvar sin exponer sus vidas. Ahora mismo, familiares de un compatriota que ingresó ilegalmente, — cerca de Falfurrias — identificaron parte de sus restos óseos, después de los festines de los roedores y las aves depredadoras que dieron cuenta de su carne indefensa.
Las tierras del norte del río
Grande o Bravo, siempre han sido secas y duras. La implantación de nuevas
poblaciones fue muy difícil. La historia de esa zona es interesante porque al
principio siendo parte de México y contando con una población reducida en
extensos territorios fue difícil y complicada estando siempre alimentada por
las inmigración estadounidense o europea.
“La historia de Texas está
marcada por encuentros culturales, proyectos de colonización, disputas
territoriales y conflictos políticos que transformaron el norte de México
durante las primeras décadas del siglo XIX. Entre los episodios decisivos de
este periodo destaca la llegada de los primeros 300 colonos anglo
norteamericanos encabezados por Stefhen Fuller Austin, conocidos como “Los Old
Three Hundred”. Su establecimiento en Tejas sentando las bases de una nueva
sociedad que, en pocas décadas, desafiaría la autoridad del gobierno de México
y contribuiría a la independencia de Texas en 1836”.
Por supuesto es una simpleza
reducir la independencia de Texas a una simple movilización de inmigrantes. Más
bien es un punto y un tema para identificar que las diferencias culturales, los
cambios de los modelos políticos; y las intenciones de absorción cultural de
los inmigrantes, tienen efectos en la estabilidad. Útil para tener una primera
visión del asunto. “En enero de 1821 las autoridades de Nueva España
autorizaron la introducción de 300 familias a Tejas. El fin era establecer
colonias agrícolas que aprovecharan las tierras fértiles de la región
contribuyendo a su desarrollo económico. Su promotor Moses Austin murió antes
de iniciar el proyecto. Este fue continuado por su hijo Stephen F. Austin. Para
entonces México se había constituido en una República independiente. Los
inmigrantes eran agricultores con recursos limitados, otros disponían de
capital, animales, herramientas y mano de obra esclava. Cada colono recibió
grandes extensiones de tierra, lo que permitió que algunos formaran extensas
propiedades. Y que para manejarlas tuvieran que echar mano de población
esclavizada. Los cambios en México – que abolió la esclavitud pronto – y la
centralización del Gobierno de López de Santana, crearon los primeros
conflictos. La guerra del ejército de México en contra de los colonos y
especialmente la fórmula de tierra arrasada hizo que los colonos se armaran y
se defendieran. Y en la Batalla de San Jacinto, derrotaron al gobierno de
México y provocaran, provocando la independencia de Texas en 1836 y posteriormente
su adhesión a los Estados Unidos. Once años después, Estados Unidos invadió
México e hizo prisionero a su gobernante. Obligándole a firmar un tratado que
impuso la superioridad de los Estados Unidos sobre el país fronterizo.
Ahora es una zona con mucho
control de Estados Unidos. A la orilla del río hay una barda para impedir el
ingreso de ilegales. A cien millas de la frontera opera un control que algunos
ilegales burlan, cruzando el desierto hostil. Muchos pagando con sus vidas.
Porque siempre encuentran formas. Aprovechando las fisuras. Algunos rancheros
que no quieren que les rompan las cercas ponen escaleras para facilitar la
circulación de los ilegales. Algunos dejan botellones de agua que destruyen las
patrullas fronterizas. Aparentemente los “poyeros” tienen alternativas para
evitar estos obstáculos. Incluso pagando con la vida de los más débiles
inmigrantes, a los que sus familiares no vuelven a saber nunca de ellos.
Como el problema persiste urge
buscar una solución. Estados Unidos necesita la mano de obra barata que
Latinoamérica no puede emplear. En el siglo pasado, México y Estados Unidos
crearon el programa de “espaldas mojadas”. Los braseros llegaban, trabajaban y
regresaban. Pudiendo hacerlo en la temporada siguiente. Confirmando que hay
alternativas que eviten la ruta que lleva a la muerte. Que muchos siguen sin
embargo.

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