Los nuestros: GONZALO R. LUQUE, NO QUISO SER HISTORIADOR
Juan Ramón Martínez En la última visita que le hice a Napoleón Larach, me enseñó “ Memorias de un Soldado Hondureño ” (1980). Refirió que le había ayudado a “Chalo” Luque a publicarlo. “Mi secretaria pasó en limpio el manuscrito y le pague una parte de la primera edición”. Me ofreció un ejemplar. Le dije que tenía uno. Que me interesaba más la versión de su secretaria. Ella dijo que lo recordaba; pero que no sabía dónde estaban los originales. Antes Luque había publicado “ Memorias de un Sampedrano” (1979). Después lo mejor suyo: “ Las revoluciones en Honduras” (1982). Después de leer a Chalo Luque entendí que no quería ser historiador como Jorge Amaya, Yesenia Martínez o Darío Euraque. Tampoco escritor. No tenía la imaginación de Medardo Mejía o la capacidad para convertir un texto literario en manual educativo como Longino Becerra. Lo suyo era narrar. Pero no cualquier narración. Vivió convencido que solo era útil narrar lo que le constaba, lo que había vivido. Los que lo conoci...