EL HONDUREÑO XATRUCH EN LA GUERRA CENTROAMERICANA ANTIFILIBUSTERA

 Jorge Eduardo Arellano

Secretario / AGHN

82 AÑOS vivió el militar y político hondureño Florencio Xatruch Villagra (1811-1893), en cuya tumba la Alcaldía de Managua, la Embajada de Honduras y la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua le rinde homenaje por tercera vez. En esta oportunidad, recordaremos la relación de los hermanos Pedro y Florencio Xatruch ––apellido que originara el apodo colectivo “catrachos” de nuestros hermanos de Honduras–– con los legitimistas de Granada, durante nuestra guerra civil de 1854. Ambos estuvieron al servicio de don Fruto Chamorro, quien envió a Masaya, el 9 de febrero de 1855, una columna al mando de su amigo el coronel Florencio Xatruch; la conducía, como segundo jefe, el hermano menor de don Fruto y también coronel: Fernando Chamorro Alfaro.

La expedición, en la que también figuraban los tenientes coroneles Tomás Martínez y José Bonilla, llegó a su destino e inmediatamente combatió a los democráticos durante cinco horas y media, a partir de las 2 de la tarde, embistiéndolos con tal arrojo que se apoderó de la parroquia. Xatruch, en su parte, se refirió elogiosamente a Martínez y Bonilla; pero fue más explícito con Chamorro:

El señor Coronel don Fernando Chamorro, segundo jefe de la división expresada, en medio de lo más nutrido del combate, se portó con tanto coraje, denuedo y bizarría, que nada deja que desear, a extremo de tener yo que dar órdenes varias veces para moderar ese valor y serenidad con que se paseaba entre los peligros. Yo lo recomiendo muy particularmente al señor General Presidente, que sabe distinguir y 

También partiré de la monografía del historiador salvadoreño Carlos Pérez Pineda: Y perezca primero la patria que humillarse sin brío ni honor… (2014), en la cual especifica al máximo la contribución militar de Guatemala, El Salvador y Honduras a la guerra de los centroamericanos contra la intrusión filibustera de William Walker (1824-1860).

El convenio de Guatemala, El Salvador y Honduras

 Al respecto, el 18 de julio de 1856, seis días después de la toma de posesión de la espuria presidencia de Walker, los tres gobiernos firmaron un convenio para enviar a Nicaragua cuatro mil soldados, distribuidos de la siguiente manera: 2.000 guatemaltecos, 1.500 salvadores y 500 hondureños. Pero el gobierno de Santos Guardiola, tras derrocar al de Trinidad Cabañas el 6 de octubre de 1855 con auxilio guatemalteco, no pudo cumplir plenamente el convenio. En efecto, solo envió entre 250 y 300 hombres, de los cuales 200 llegaron al teatro de la guerra en Granada, la tarde del 11 de diciembre de 1856, al mando del general Florencio Xatruch.

 La noche del mismo día el contingente hondureño, no obstante, su agotamiento por su larga y fatigosa marcha, participó junto a soldados salvadoreños y nicaragüenses en fuerte combate del barrio de Santa Lucía. El general Tomás Martínez había pedido su cooperación a Xatruch. Los soldados aliados, vistiendo ropa blanca, utilizaban mosquetes llamados de piedra de chispa. Los filibusteros vestían de negro y peleaban con armas superiores: rifles de repetición Mississippi, carabinas Sharp y revólveres Colt. En el informe de la participación de su contingente, Xatruch reconoció que tuvo bajas (muertos y heridos) que representaron el 15.5% de su fuerza total. En seguida, transcribo sus palabras: En esa acción 

“tuve la pérdida del Teniente Don Juan Arriaga, del Brigada Trinidad Castillo y cinco soldados, heridos de gravedad: los subtenientes don Jacinto Lozano, don Tomás Vásquez y don Damián Navarro. Severamente, los tenientes don Tiburcio Acosta, don Ramón Chévez y diecinueve de tropa, entre ellos algunos de gravedad”.

 La contribución de Honduras a la alianza antifilibustera resultó pequeña si la relacionamos con las de Guatemala y El Salvador. Una causa, entre otras, la explica: el temor del presidente Guardiola ante la posibilidad de que la oposición interna a su gobierno aprovechara la inversión de los escasos recursos del Estado en Nicaragua para organizar sus fuerzas y derrocarlo. Sin embargo, la fuerza militar hondureña no dejó de ser significativa.

Los combates del 23 y 24 de marzo de 1857

 En la última fase de la lucha contra los filibusteros, Xatruch participó en los cruentos combates del 23 y 24 de marzo de 1857 en Rivas. El 23 tuvo 24 muertos (entre ellos un sargento, un cabo y 22 soldados), más 15 heridos. Mientras que en el combate del 24 sufrió un muerto y cuatro heridos.

 En Nandaime, el 23 de enero de 1857, Xatruch había sido nombrado Jefe Supremo de los ejércitos aliados en Nicaragua que contaban de 2.445 efectivos, a saber: 200 hondureños bajo su mando, 1.300 guatemaltecos bajo el de Víctor Zavala, 500 costarricenses y leoneses bajo los mandos respectivos de José María Cañas y Máximo Jerez; más 445 legitimistas bajo el mando de Fernando Chamorro. El nombramiento se hizo a través de un convenio que firmaron los jefes militares aliados (incluido el de Costa Rica) en sustitución del general salvadoreño Ramón Belloso, a quien el presidente provisorio Patricio Rivas había concedido licencia para viajar a San Salvador por motivos de salud. Este fue su texto:

En el pueblo de Nandaime á 23 de enero de 1857:

Reunidos los generales infrascritos, y convencidos de la gran importancia de que haya uno que mande en jefe el ejército de operaciones para lograr el más pronto éxito en la presente campaña; convencidos igualmente de las ventajas que resultan de dar al ejército la mejor organización, hemos acordado los puntos siguientes:

1. Se nombra por general en jefe del ejército aliado, al señor General Xatruch, dándose a conocer por él en las órdenes generales de las respectivas divisiones, el día de hoy.

2. De la misma manera se dará a conocer al General Jerez, como 2do. Jefe del mismo ejército.

3. El General Zavala será reconocido Mayor General del ejército.

4. El General Chamorro funcionará como Cuartel maestro y será igualmente dado a conocer.

5. El General Cañas será reconocido como Inspector General.

En fe de lo cual firmamos la presente obligándonos a su más exacto cumplimiento. F. Xatruch – J. Víctor Zavala – Fernando Chamorro – José M. Cañas – Máximo Jerez. 

Al ser presentada el acta para la firma, Cañas expresó que su compromiso era personal y que no obligaría a ningún otro jefe de Costa Rica que llegara a sustituirlo; Jerez manifestó que firmaba ad referéndum porque siendo subalterno del general Belloso, este debía dar consentimiento al convenio; y Xatruch, Chamorro y el guatemalteco Zavala firmaron sin reserva alguna.

En realidad, el nombramiento del militar hondureño obedecía a los deseos de los jefes guatemaltecos y a la identificación de Xatruch con la causa de los legitimistas nicaragüenses, en cuyas filas ––durante la guerra civil de 1854–– había militado, combatido y padecido junto con su hermano Pedro. De acuerdo con el historiador Lorenzo Montufar, el nombramiento de Xatruch desagradaba a los democráticos de Nicaragua. “Como legitimista, Xatruch aspiraba a la expulsión de Walker para obtener el triunfo de su partido”, señala Carlos Pérez Pineda. Al mismo tiempo, ese nombramiento desagradó a los costarricenses, según carta del general José Joaquín Mora al ministro de guerra de su país, a finales de enero de 1857: “Nos equivocamos en la elección de general en jefe porque, unido al de Guatemala, la voluntad de este es la que prevalece”.

Otro historiador tico, Ricardo Fernández Guardia, reveló: “Cañas estuvo a un paso de desligarse del Convenio de Nandaime para seguir guerreando por separado en unión de las tropas del gobierno de Nicaragua, mandados por el general Jerez; pero no lo hizo porque Cañas era un gran patriota”. Ante las rivalidades de las fuerzas aliadas y las facciones nicaragüenses, el presidente provisorio Rivas comunicó a Xatruch el 12 de febrero que su nombramiento era de carácter interino, “mientras los gobiernos respectivos nombran y facultan completamente al que debe reasumir el mando en jefe de los referidos ejércitos. Todo lo que ya está por revisarse”.

Mientras tanto, como General en Jefe de los ejércitos aliados, Xatruch recibió el parte de la batalla del Jocote y, a su vez, lo puso en conocimiento al presidente provisorio Rivas. El Jocote era una hacienda en el sector terrestre de la Ruta del Tránsito, a 15 kilómetros de la Villa de Rivas, donde el general Fernando Chamorro derrotó el 5 de marzo de 1857 a “los rifleros americanos dirigidos por dos de los jefes más agresivos y capaces [Sanders y Waters] del ejército de Walker”, citamos de nuevo a Pérez Pineda. Concluía Chamorro su parte dirigido a Xatruch el 6 de marzo del año referido:

Felicito al señor General en Jefe, y por su medio, a los Gobiernos de Centroamérica por el señalado triunfo que ayer han alcanzado los ejércitos aliados. Acepte U[sted] S[eñor] los votos de subordinación y respeto con que me suscribo su atento servidor. / Fernando Chamorro

 Pero la captura de los vapores de la Compañía del Tránsito por los costarricenses en el Río San Juan enfatuó al general José Joaquín Mora para asumir la responsabilidad de encabezar las fuerzas aliadas el 19 de marzo de 1857, en el campamento de San Jorge, adonde había llegado el día anterior al frente de 560 soldados, y el 20 sería nombrado por los gobiernos centroamericanos General en Jefe de los Ejércitos Aliados en Nicaragua. Surgieron entonces rencillas entre Mora y los jefes de los otros contingentes militares, entre ellos Zavala. Este fue el primero en descalificar las aptitudes de Mora y le siguió Xatruch. El general Mora, en el borrador incompleto de una carta enviada al presidente de Guatemala Rafael Carrera, manifestó que Xatruch, ligado con Chamorro, estaba celoso por su nombramiento que había tomado en ofensa. Pero Xatruch cumplió la orden que le dio Mora de ocupar La Puebla, barrio al sur de Rivas, el 26 de marzo del mismo año, con una fuerza de 450 hombres.

 Al fuego de Xatruch contestaron los filibusteros con algunos disparos de artillería tratando de desalojarlo. Pero, después de unas horas de combate, tuvieron que replegarse hacia la Plaza de Rivas. El punto avanzado de La Puebla hizo más grave la situación de Walker y animó a los aliados para llevar a cabo un ataque decisivo.

 El historiador liberal Lorenzo Montúfar reconoce la valentía de la fuerza expedicionaria de Honduras. Esta fue la única que no recibió refuerzos durante toda la campaña y, tras la victoria aliada, se reducía a un puñado de hombres que ingresaron a Comayagua con su jefe Florencio Xatruch el 12 de junio de 1857. Los veteranos de guerra hondureños fueron recibidos “con las mayores muestras de regocijo”. No en vano, de acuerdo con una comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores al jefe político del departamento de Comayagua, fechada el día anterior, habían prestado servicio como “heroicos defensores de la Independencia Nacional”.

 He ahí, resumido, el aporte del general Florencio Xatruch y de su contingente, en nombre de su patria, a la expulsión del filibusterismo que amenazaba Centroamérica a mediados del siglo XIX. 

Dicho aporte lo realizó vinculado a la facción legitimista o granadina, cuyos soldados combatieron más enérgicamente que los de la facción democrática de León, numéricamente inferior. No se olvide que 40 voluntarios leoneses, al mando de Mateo Pineda, acompañó a Walker y sus filibusteros en Rivas hasta el ataque final. William O. Scroggs llama la atención sobre este hecho, haciendo referencia al libro de Walker, en donde este afirma que, durante el sitio de Rivas, no hubo disparos contra los filibusteros desde las trincheras comandadas por Jerez, y que los soldados leoneses de ambos bandos (aliados y walkeristas), a menudo conversaban desde sus trincheras en los intermedios de la lucha.

Los legitimistas —liderados por Tomás Martínez y Fernando Chamorro principalmente— utilizaron todos sus recursos con el objetivo de convertirse en la mayor fuerza política y militar del país después de la guerra. De ahí que se impusieran en el gobierno chachagua y Martínez gobernara durante dos períodos. Mas aun: que Xatruch estuviera al servicio del presidente Martínez, en la guerra de 1863 contra el intento de unión centroamericana que había promovido el general Gerardo Barrios (1813-1865) desde El Salvador.

Como se sabe, el general Xatruch, quien desempeñaría importantes cargos políticos en su país, estuvo muy vinculado al nuestro, donde vivió no pocos años y falleció en Managua el 15 de febrero de 1893, cuando ejercía la presidencia don Roberto Sacasa. Su muerte fue considerada “una pérdida nacional por gratitud a los grandes servicios que le prestó con su espada y porque aquí ––se leía en el obituario de La Gaceta–– se consideran como hermanos los hijos de las demás secciones en que hoy está dividida la Patria Centroamericana”.

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