Contracorriente: UN GOBIERNO DE INTEGRACIÓN
Juan Ramón Martínez Durante la última campaña recomendé que ante la amenaza que representaba el gobierno del PLR –que había tomado una deriva totalitaria– era necesario un gobierno de integración nacional con participación de los dos partidos democráticos: el PL y el PN. Y además, era urgente un esfuerzo concertado para que abandonando las posturas partidaristas o grupales, era conveniente entender que requeríamos de unidad para enfrentar los graves problemas del país. Tanto los que ancestralmente han sido descuidados, como los que la negligencia de Xiomara Castro y la torpe asesoría de Mel Zelaya habíamos agregado en el último cuatrienio. Tanto amigos como adversarios, se fueron por las orillas y me animaron para que probara que el PLR no era democrático. Igual que el PL y el PN eran partidos de raigambre liberal y democrática. Rehuí el envite. Porque ese no era el tema. Lo central es la gravedad de los problemas, la parálisis del sistema económico incapaz de dar empleo a la pobla...