Contracorriente: HERNÁNDEZ Y EL “PROYECTO” CONTINUISTA (3)

 Juan Ramón Martínez

El 30 de noviembre, Hernández tuvo que aceptar que el proyectó electoral había fracasado. Antes se había filtrado imágenes de una reunión secreta en Caracas entre Vladimir Padrino López, Manuel Zelaya Rosales, El ministro de defensa de Honduras y Roosevelt Hernández Jefe del EMC. Las interrogantes empezaron a cruzarse entre todos los actores e incluso entre los líderes de las promociones militares 27, 28, 29 y 31. La bancada del PN interrogó al secretario de la Junta Directiva y padre del Ministro de Defensa. Este respondió que no tenía información. Nadie puso en duda la reunión. Rafael Correa desde Bélgica, recomendó negociar con la Embajada y darle señales de evitar confrontación. Debe renunciar el Ministro de Defensa y su padre. Ante la resistencia de Mel, Correa le aclaró que “los gringos saben que tu hermano es el que maneja el Congreso”. Pero lo que no deben ceder es a Hernández, porque entonces se cae toda la estructura de confianza en las FFAA. Rixi Moncada, la Ministro de Defensa y candidata del PLR, era las más dura e intransigente. Pero una vez que Mel cedió, supo que no tenían otra alternativa y que haría lo que dijera el Comandante. En efecto, conocidas las renuncias del “padre y del hijo”, Moncada empezó a negociar la defensa de Hernández. En las FFAA, por lo menos los líderes de cuatro promociones estaban comprometidos con el proyecto. Si no se defendía Hernández, caerían los demás oficiales.

Los oficiales del Comando Sur accedieron. Sabían que los comprometidos del resto de promociones, estaban dudando. Moncada no tuvo esta información. Creyó que nada había cambiado. Que el “proyecto” continuaría. Por ello es que Hernández, en vez de cambiar de actitud más bien se mostró más arrogante. Incluso cuando empezó a negociar la nueva cúpula de las FFAA. 

Mel confió que Hernández, haría una buena escogencia. Nadie mejor para escoger a su sucesor. Se crearon dos bandos: el que apostaba a Valerio Ardon, apoyado por Hernández y respaldado por Mel; y el otro, encabezado por el coronel Murillo. Dos oficiales nos llamaron, para decirnos que estaban incomodos. Culpaban a Hernández por su irrespeto con los diputados del Partido Nacional y por la postergación de los ascensos de los nuevos oficiales. “No sabe cuánto dinero pierde uno”, dijo un teniente coronel asignado a una unidad capitalina. Hablo de las virtudes de Murillo. Hice bromas sobre su primer nombre. Lo invite para que habláramos personalmente. No acepto la invitación. Le dije que no podía creerle. Era evidente que su comunicación probaba que había una disputa – como siempre – cuando cada dos años, se escoge la cúpula militar.

Un sábado en un restaurante, un oficial militar vestido deportivamente me abordo “No se preocupe. Valerio Ardon es confiable. Es hombre del Comando Sur. No hará nada en contra de las elecciones”. Me confió que era de la misma promoción; pero que estaba de baja. Me pareció confiable la información que compartí con mis colegas. Mel no tuvo tiempo de dudar. El “proyecto”, ahora se orientaba en contra del CNE. El fin era impedir que pudiera efectuar el escrutinio. Nasralla, respaldó el boicot al conteo de votos. Para ello ningún liberal bajo sus órdenes, aceptó ser contratado para trabajar en el INFOP. Se paralizo todo, porque la resistencia del PN no fue suficiente. Nasralla y Mel, dominaban el escenario. Olvidaron otros actores.

Redondo, mientras tanto aseguro la paralización del Congreso. No convoco a sesiones y aunque, en cumplimiento de la ley, en dos oportunidades diputados valientes lo hicieron, sus decisiones fueron anuladas porque en el diario “La Gaceta”, su director no aceptó hacer las publicaciones correspondientes. Para adelantar todo, Redondo emitió en la Comisión Permanente bajo su control, un decreto – ahora convertida prueba en su contra—en virtud del cual el escenario estaba listo para que el 31 de diciembre sino había escrutinio, el Congreso confiaría el poder ejecutivo a Xiomara Castro por dos años, y se convocaría a elecciones en un periodo razonable.

Al final, se convocó al Consejo de Ministros, al que concurrió Hernández convertido en Ministro de Defensa y Valerio Ardon Jefe del EMG. Todos respaldaron lo que había hecho el gobierno “revolucionario”. Al final, Xiomara en un acto de teatralidad, le pidió al Valerio que ratificara el respaldo al “proyecto”. Todo se vino abajo. Valerio solo dijo: “Nosotros defenderemos el imperio de la Constitución”. Valerio se había rebelado contra de Hernández. Este no levanto los ojos. Supo que había perdido la batalla. Las FFAA estaban otra vez “alineadas”. El “proyecto” había fracasado.

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