Mirador: COSTA RICA, EN LA ENCRUCIJADA
Juan Ramón Martínez Hace 18 años, Oscar Arias Sánchez, nos ofendió calificando la Constitución de Honduras como “un adefesio”. No la había leído. No fue una opinión jurídica, sino una expresión apurada de un gobernante que no creía que lo ocurrido en Honduras se repitiera en democracias consolidadas como la de Costa Rica. Arias como la mayoría de los ticos, creía –y hasta hace poco creen— que su país era una singularidad construida sobre una inmigración diferente a la de Extremadura; y que la oligarquía cafetalera, maneja unos valores que no son repetibles en otro lugar del mundo. Hasta que llegó Rodrigo Chaves. Superior, arrogante, formado en los organismos internacionales y con una visión de la inferioridad de la institucionalidad partidaria, irrumpió en la política; y desde una presidencia agresiva, logró que una de sus pupilas ganara la presidencia y detrás suyo, intentara seguir gobernando a Costa Rica. Cuando la Sala IV de la Corte Suprema tomó decisiones que colocan ...